El Magazine del Viajero icon
El Magazine del Viajero
  •   4 min lectura

Tanto las islas Baleares como las Canarias nos ofrecen dos caras casi opuestas. Una nos muestra municipios turísticos saturados en los que la naturaleza y el relax no son valores al alza. La otra, algo más oculta, esconde pequeños paraísos casi ajenos a la mano del hombre en los que encontraremos auténticos oasis de nuestra sociedad.

Pasamos nuestro día a día entre cemento, en ciudades que, en mayor o menor medida, generan un continuo estrés del que necesitamos deshacernos cuando llega la hora de viajar, de escapar de la rutina.

En nuestra búsqueda de la re-naturalización, la sociedad comienza a evitar las aglomeraciones, los caminos que seguimos cuando llega el momento del ocio son muy diferentes de los que se seguían hace algún tiempo.

Canarias - Caldera de Taburiente La Palma
Canarias - Caldera de Taburiente La Palma

¿Esto puede suponer la “muerte” de los destinos clásicos? No necesariamente, si bien es cierto que algunas regiones han sufrido en exceso esa transformación hasta llevar al extremo la degeneración del entorno, otras esconden tesoros que no sucumbieron al depredador humano.

Territorios insulares

Como claro ejemplo de ese boom turístico se nos presentan las islas, con permiso de una demacrada Costa del Sol. Ambas tienen esa cara promocionada hasta la saciedad de playas frente a resorts y discotecas, pero esconden otras que son una explosión de color, de naturaleza.

  • Islas Baleares

Baleares - Cúber

Las Pitusas afortunadamente son mucho más que Ibiza, discotecas y ciertos elementos que al fin y al cabo podemos encontrar en casi cualquier sitio, al menos a día de hoy. Hay unas baleares un tanto desconocidas, la de los Parques Naturales y las playas de difícil acceso pero que esconden auténticos edenes.

Algunos paisajes nos pueden incluso sorprender por lo más básico, lo escarpado de su relieve. De hecho, no podemos olvidar que algunas, como son las conocidas parcialmente Mallorca e Ibiza, suponen una extensión del Sistema Bético.

  • Islas Canarias

Al igual que con el archipiélago mediterráneo, las islas africanas van mucho más allá de los puntos de concentración humana que son los núcleos turísticos. Desde el entorno del Teide a los últimos rincones de las islas, podemos encontrar esos oasis de nuestros ritmos de vida.

Canarias - Lanzarote Timanfaya
Canarias - Lanzarote Timanfaya

La orografía de las islas afortunadas hacen que su clima, fauna y flora sean realmente variadas. Esto nos plantea opciones para “olvidarnos del mundo” de forma muy diferente, sea en el interior o en la costa, en alguna de sus calas perdidas.

De hecho, la mejor forma de disfrutar de las canarias es bien en bici, con lo que podremos acceder a casi cualquier rincón, o bien en coche de alquiler, en caso de no tener el tiempo suficiente para disfrutar pedaleando de los secretos canarios.

Canarias - Roques de Anaga
Canarias - Roques de Anaga

Esta es solo una pequeña muestra de los secretos y sorpresas que esconden los destinos en principio más desgastados, ya sabéis que si tenéis alguna sugerencia o información que nos pueda ayudar a redescubrir algunos lugares, nuestro tablón está abierto esperando vuestras sugerencias.

Tanto las islas Baleares como las Canarias nos ofrecen dos caras casi opuestas. Una nos muestra municipios turísticos saturados en los que la naturaleza y el relax nos son valores al alza. La otra, algo más oculta, esconde pequeños paraísos casi ajenos a la mano del hombre en los que encontraremos auténticos oasis de nuestra sociedad.

Pasamos nuestro día a día entre cemento, en ciudades que en mayor o menor medida generan un continuo estrés del que necesitamos deshacernos cuando llega la hora de viajar, de escapar de la rutina.

En nuestra búsqueda de la re-naturalización la sociedad comienza a evitar las aglomeraciones, los caminos que seguimos cuando llega el momento del ocio son muy diferentes. ¿Esto puede suponer la “muerte” de los destinos clásicos? No necesariamente, si bien es cierto que algunas regiones han sufrido en exceso esa transformación hasta llevar al extremo la degeneración del entorno, otras esconden tesoros que no sucumbieron al depredador humano.

Territorios insulares

Como claro ejemplo de ese boom turístico se nos presentan las islas, con permiso de una demacrada Costa del Sol. Ambas tienen esa cara promocionada hasta la saciedad de playas frente a resorts y discotecas, pero esconden otra que es una explosión de color, de naturaleza.

Islas Baleares

Las Pitusas afortunadamente son mucho más que Ibiza, discotecas y ciertos elementos que al fin y al cabo podemos encontrar en casi cualquier sitio, al menos a día de hoy. Hay unas baleares un tanto desconocidas, la de los Parques Naturales y las playas de difícil acceso pero que esconden auténticos edenes.

Algunas paisajes nos pueden incluso sorprender por lo más básico, lo escarpado de su relieve. De hecho, no podemos olvidar que algunas como son las conocidas parcialmente Mallorca e Ibiza suponen una extensión del Sistema Bético.

Islas Canarias

Al igual que con el archipiélago mediterráneo, las islas africanas van mucho más allá que los centros de concentración humana como son los núcleos turísticos. Desde el entorno del Teide a los últimos rincones de las islas podemos encontrar esos oasis de nuestros ritmos de vida.

Lo escarpado de las islas afortunadas hacen que su clima, fauna y flora sean de los más variadas. Esto hace que se nos planteen opciones para “olvidarnos del mundo” de forma muy diferente, sea en el interior o en la costa, en alguna de sus calas perdidas.

De hecho, la mejor forma de disfrutar de las canarias es bien en bici, con lo que podremos acceder a casi cualquier rincón, o bien en coche de alquiler, en caso de no tener el tiempo suficiente para disfrutar pedaleando de los secretos canarios.


¡Encuentra con Liligo los mejores vuelos para tu próximo viaje!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

footer logo
Hecho con para ti