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La capital lusa es una preciosa ciudad abierta al océano Atlántico con muchos rincones por descubrir. Puedes bañarte en alguna de sus playas, tomar uno de sus conocidos tranvías o perderte por sus empinadas calles, pues Lisboa es una de esas ciudades donde puedes pasar de un extremo a otro. 

Lisboa, tan cerca y tan lejos. La capital lusa está considerada con justicia como una de las más hermosas ciudades europeas. Elegante y decadente, moderna y tradicional, vibrante y melancólica: son sólo algunos de los adjetivos contrapuestos que Lisboa reconcilia como pocas ciudades en el mundo. Y lo que es mejor: es un destino ideal en lo referente a la relación calidad-precio, dada la gran oferta de vuelos baratos a Lisboa que en los últimos años muchas low cost vienen ofertando.

Torre de Belém

Situada junto al río Tajo, se utilizó para defender a la ciudad y después también como prisión, faro y aduana. La Torre de Belém forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1983 y su construcción finalizó en 1520. Hoy en día se trata de uno de los monumentos más característicos de Lisboa, recibiendo numerosas visitas a lo largo del año. Puedes aprovechar también para visitar el Monasterio de los Jéronimos y el Monumento a los Descubrimientos.

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Castillo de San Jorge

Se trata de otro de los monumentos más conocidos de Lisboa. Merece la pena visitarlo para dar un paseo por sus preciosos jardines y disfrutar también de las mejores panorámicas de la ciudad. Y, después de haberlo visitado por dentro y por fuera, aprovecha para pasear también por las estrechas calles de Alfama donde puedes disfrutar de las melodías melancólicas portuguesas del Fado.

Castillo-San-Jorge-cañón

Catedral de Lisboa

Aunque también es conocida como Catedral de la Sé de Lisboa, su nombre es Santa María Maior. Se trata de la iglesia más importante de la ciudad. Al acceder dentro, es posible subir a la parte de arriba donde se esconde el tesoro, compuesto de varias reliquias antiguas.

Catedral-Tranvía-Lisboa

La Baixa

El céntrico y animado barrio de La Baixa es una de las zonas comerciales más importantes de la capital. Además de tiendas y bares, también se encuentran varios monumentos como el obelisco de la plaza de los Restauradores o la iglesia de Santo Domingo. En este barrio también se encuentra la plaza de Rossio, que alberga el Teatro Nacional Doña María II y la Estatua de Pedro IV.

fuente-rossio-baixa

El Barrio Alto

Si buscas una Lisboa más alternativa y con una flamante vida nocturna, no dejes de perderte por las calles del Barrio Alto, entrar en sus bares y descubrir los restaurantes. Tampoco deberías perderte pasear por vecino Chiado. Puedes acceder a ellos desde La Baixa a través del elevador de Santa Justa y disfrutar de las maravillosas vistas a la parte baja de Lisboa desde el mirador de San Pedro de Alcántara o el de Santa Catalina.

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Monasterio de los Jerónimos

Otro de los monumentos lisboetas declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.  Se trata de uno de los más exuberantes ejemplos de lo que se ha venido a denominar «estilo manuelino», algo similar al plateresco en España. Su construcción tuvo lugar para conmemorar el retorno de Vasco da Gama de la India tras su circunnavegación de África. La construcción es ciertamente muy interesante, destacando por su elegancia el claustro, en el que se encuentra enterrado el propio Vasco da Gama.

El Monasterio de los Jerónimos, en Lisboa

Plaza del Comercio

El espacio más emblemático de Lisboa es esta plaza que se abre al estuario del Tajo. Centro neurálgico de los paseantes lisboetas, es un lugar ideal para relajarse y ver las aguas y los navíos del Tajo pasar. Destaca por su prestancia e imponente presencia el Arco Triunfal da Rua Augusta y la escultura ecuestre de José I, ubicada justo en el centro de la plaza.

Un poco de cultura: la ruta Fernando Pessoa

Si te gusta la cultura, una buena manera de aproximarse a Lisboa es siguiendo los pasos de su poeta más importante. Fernando Pessoa era un paseante empedernido que recorrió las calles de la ciudad una y otra vez de tal manera que, como muchos aseguran, no puede concebirse Lisboa sin Pessoa y viceversa. De hecho, no pocas de las impresiones que le salían al paso en estos paseos fueron plasmadas en multitud de poemas y escritos.

Una buena manera de acercarse a su figura a través de Lisboa tendría como punto de partida en la Antica Casa de Pessoa. Uno de los 20 domicilios del escritor en la ciudad, aunque este se ha transformado en un muy interesante museo. Una buena parada después de esta visita puede ser el café A Brasileira, en donde el poeta solía hacer acopio de cafeína. De hecho hoy puede verse una escultura de Pessoa en recordatorio de aquel hábito. Porrque no hay nada como sentarse en su terraza con una bica y rememorar sus versos sobre Lisboa:

Otra vez vuelvo a verte -Lisboa y Tajo y todo-
transeúnte inútil de ti y de mí,
extranjero aquí como en todas partes,
tan casual en la vida como en el alma,
fantasma errante por salones de recuerdos
con ruidos de ratas y de maderas que crujen
en el castillo maldito de tener que vivir…

Escultura de Fernando Pessoa

IMG: iStock/Café A Brasileira/turismo-redes-sociais.com

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