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El Magazine del Viajero
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La Gran Manzana, la ciudad de los rascacielos, la que nunca duerme,… tantos sobrenombres para un mismo lugar con caras tan diferentes. Nueva York es referente y bandera del espíritu cosmopolita, multiétnico. Un espacio en el que todo se mezcla, se fusiona, un lugar en el que todo se vuelve nuevo, innovador. El eterno movimiento que nos hace sentir todo como si fuera la primera vez.

Nueva York, la ciudad que se levanta hasta tocar el cielo, una gran masa urbana que se percibe desde el mismo momento que la divisamos en el horizonte. Quizás pensemos en el caos, en la aglomeración y el ruido, nada más lejos de la realidad. Esas sensaciones se transforman en una agradable contradicción, ¿cómo es posible que la misma densidad que en la lejanía nos angustia nos transmita esa calidez que de pronto nos acoge? Posiblemente esa sea la razón que la hace tan peculiar, tan diferente. De pronto, en el mismo momento en que nos adentramos en sus complejos entramados de calles nos comenzamos a sentir parte de ella.

Nueva York - Estatua de la libertad
Nueva York - Estatua de la libertad

Ese instante, el mismo que nos abraza en las primeras horas, ya no lo dejaremos hasta el retorno. Mientras, descubrimos una ciudad en la que el color en todo sus sentidos es la nota dominante. El amarillo característico de sus taxis, omnipresentes. El verde de esa naturaleza aparentemente inviable de Central Park. El azul del río Hudson, sobre el que se levanta todo un símbolo, el más famoso regalo francés de la historia, la Estatua de la Libertad. Y así podríamos seguir, con cada matiz, cada variable y cada rincón.

Otra de las peculiaridades de esta gran urbe es esa sensación de Deja Vu, más que probable resultado de ser eterno escenario en la industria cinematográfica. La misma que encumbró ciertos lugares convirtiéndolos en símbolos, sin poder distinguir ya si es por su misma esencia o por una ficción que todo lo deforma… ¿verdad Woody?

Nueva York - Times Square desde el Empire State Building
Nueva York - Times Square desde el Empire State Building

Puede que una buena explicación de lo que Nueva York significa y transmite nos la de su auténtico icono, el mismo que tiene en esta ciudad a su musa, el gran Woddy Allen, siempre entre la realidad y la ficción… quién habló así de esta manzana que nunca duerme:

“Él era tan duro y romántico como la ciudad que amaba. Tras sus gafas de montura negra se agazapaba el vibrante poder sexual de un jaguar. Nueva York era su ciudad y siempre lo sería”

– Woody Allen (Manhattan)

Y si conocéis la ciudad, contadnos vuestras experiencias, vuestras sensaciones… ¿qué hay de verdad en esta afirmación un tanto cinéfila?


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