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Tocando de pies a la tierra, la compañía Golden Spike ha anunciado recientemente que, mediante el uso de los sistemas espaciales ya existentes y de los que están en desarrollo, sería posible organizar expediciones humanas a la luna en un plazo de siete u ocho años…

Pero, ¿qué ciudadanos de a pie como tú y yo podríamos tener la oportunidad de viajar en una de estas naves espaciales? ¿Qué se sentiría al ser Neil Armostrong por un día?

La tierra vista desde el Apollo 11, la primera nave que transportó humanos a la luna. La fotografía fue tomada justo después de abandonar la órbita terrestre.

Después de que N. Armostrong, M. Collins y B. Aldrin pusiesen los pies a la luna por primera vez en 1969, diversas misiones robóticas llevadas a cabo por los Estados Unidos, Europa, Japón, China y India han convergido a demostrar que las expediciones de humanos al satélite son factibles.

Lo cierto es que hacerlo realidad no será una gesta fácil, puesto que habrá que poner muchos factores en juego, pero llegar a coordinarlos podría convertirse en uno de los alcances más significativos de la historia de la humanidad. Que, tal como afirma desde su mismo planteamiento el grupo Golden Spike, “la pasión por el éxito y la sed de exploración han conducido a la humanidad a alcanzar sus avances más históricos”.

La tripulación Apollo 11, formada por Michael Collins, Buzz Aldrin y Neil Armstrong, fueron los primeros en poner los pies a la luna.

Golden Spike ha nacido proponiéndose hacerlo realidad a precios más asequibles de lo que se ha podido proponer hasta ahora. El objetivo principal de la formación del grupo es rentabilizar las exploraciones de la luna mediante la venta de billetes para expediciones al satélite, así como a partir de los ingresos que pueda aportar la afiliación al grupo, la venta de materiales y productos significativos en relación a las expediciones y, por supuesto, el merchandising que se generaría expresamente para la ocasión.

Astronautas vestidos con los trajes de isolación biológica, imprescindibles para cualquier despegue hacia el espacio.

¿Y los destinatarios? Estos somos todos. Empezando por grupos privados formados por agencias espaciales o de ciencias con intereses en torno a la investigación, hasta individuales de todo el mundo como tú o como yo que puedan, esto sí, reunir la cantidad de dinero que se deberá costear a cambio de un pasaje de estas características.

Esquema del sistema terrestre-lunar. Se muestran los radios entre objetos, incluyendo el radio al baricentro Tierra-Luna.

 

El orbitador de reconocimiento de la Luna, instrumento de uso de la NASA.

Pensado como un periplo de 36 horas de duración, la tripulación constará con dos profesionales a bordo y planteará un viaje exactamente así. La fecha de salida está programada alrededor de 2019-2020, pero a partir de 2013 será posible involucrarse en el proyecto.

Y, por lo que hace al resto, ya sabéis cómo funciona: “un pequeño paso para el hombre, un salto gigante para la Humanidad”. Capítulo segundo.

Fotos: Wikipedia

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