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El Magazine del Viajero
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En un momento en el que todo el mundo saca sus ideas de viajes para el nuevo año, desde liligo.es queremos explicarte lo que está sucediendo en tres de las regiones del mundo en las que una parte del legado está en peligro de extinción. Historiadores y científicos tienen puesta la mirada en estos puntos, con los objetivos de análisis y posterior acción, pero desafortunadamente no siempre es posible salvar todo lo que quisiéramos.

Te proponemos que, si te apetece disfrutarlos antes de que sea demasiado tarde, incluyas en tu carta a los Reyes Magos un pasaje hacia la magia de alguno de estos rincones.

El monte de Tara (Irlanda)

El monte de Tara forma parte del patrimonio nacional más interiorizado, tan intelectual como espiritualmente, por los irlandeses. En efecto, no hay nadie en Irlanda que no conozca su historia o su ubicación, y en las escuelas ha aparecido y continúa apareciendo tanto en los libros de texto como en los cuentos, ya desde la infancia. Como lugar histórico de rituales, batallas e importantes entierros desde el año 4000 a.C., es actualmente considerado uno de los centros históricos y espirituales del país.

Lia Fáil (Piedra del Destino), en el monte de Tara.

El peligro que amenaza el monte de Tara ha sido bautizado con el nombre de Tigre Céltico. Como consecuencia de la enorme expansión económica que empezó Irlanda ahora ya hace más de diez años, en el año 2003 el gobierno irlandés aprobó la construcción de una autopista de peaje de 4 carriles, la llamada M3, que travesaría el monte. A pesar de numerosas protestas y manifestaciones de adversidad por parte de la población, en 2005 el gobierno empezó la obra.

Puesta de sol en el monte de Tara.

No hace falta decir que, con el paso de los años, este entorno cultural y arqueológico de Irlanda irá sufriendo cada vez más las consecuencias de la ferocidad de la intervención del hombre… y que, para todos aquellos amantes de los paisajes verdes irlandeses, pueda que empiece a ser urgente dejarse caer por aquellas tierras antes de que el limbo quede prácticamente borrado.

Área conocida con el nombre de "Sala de los Banquetes", en el monte de Tara.

La Fortaleza de Jaisalmer (India)

La Fortaleza de Jaisalmer, construida en 1156, es también conocida como Fortaleza Dorada por obra del color leonado de sus paredes durante el día, y el color de miel dorada que adquiere hacia el atardecer. Este muralla histórica, que se erige como una de las más largas del mundo, tiene la facultad de quedar camuflada entre los colores amarillentos del desierto y constituye un lugar de peregrinaje y devoción por su unicidad.

Fortaleza de Jaisalmer.

El mal de la fortaleza de Jaisalmer es el mismo de tantas otras construcciones en peligro: la mano del hombre. El sistema de alcantarillado con que se reforzó la muralla no es de tanta calidad como la obra requeriría, y el mal estado de esta pieza arquitectónica se ha ido agravando con la presión ejercida por el turismo. El exceso de hoteles, servicios y restaurantes que se han ido instalando alrededor de esta zona mueven una inmensa cantidad de agua que fluye hasta el sistema de alcantarillado de la muralla, ejerciendo una presión todavía mayor. Además, debemos añadir que se trata de un área propensa a los movimientos sísmicos (recordemos el que tuvo lugar en enero de 2001, con 7.7 grados de magnitud) de los cuales la fortaleza también se resiente.

Mapa de localización de la fortaleza de Jaisalmer.
Vista nocturna de la ciudad desde la fortaleza.

La isla de Herschel (Canadá)

Situada en el mar de Beaufort, un mar constituyente del Océano Ártico, a 45 millas de Alaska, la isla de Herschel fue unos de los puntos con una actividad más intensa por lo que hace a la cultura de la caza de ballenas, y actualmente contiene restos arqueológicos altamente valorados por los historiadores.

Localización de la isla de Herschell.

Pero la isla de Herschel está desapareciendo bajo el océano, un proceso progresivamente acelerado a causa del cambio climático. Según los científicos, en un plazo de 50 años toda la historia que contiene esta porción de tierra podría quedar infranqueable como consecuencia de la disminución del hielo marino y el consiguiente aumento de la erosión de la costa.

Aunque aterrizar actualmente en la isla de Herschel no es para nada recomendable, puede ser una buena idea guardar el destino a la memoria y aprovechar cualquier oportunidad de acercarse a ella. Seguro que, aunque no sea con los pies en tierra, y a pesar de la pérdida de restos arqueológicos que pudiese suponer el hundimiento de la isla bajo el mar, contemplar un fenómeno natural de estas magnitudes tiene que ser algo mágico.

El asentamiento ballenero de Pauline Cove, en la isla. En el fondo se hace visible la parte continental de Yukon.
Fotos: Wikipedia

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