Matisse está considerado, junto con Picasso, como dos de los artistas clave del siglo XX. Ambos vivieron una sana y fecunda rivalidad y ambos han pasado a la historia como dos maneras diametralmente opuestas de entender la pintura. Mientras que el genio español es paradigma del dibujo y el arte desafiante, Matisse ha pasado a la historia del arte como un maestro del color y el decorativismo. Repasamos sus mejores cuadros y los lugares donde poderlos ver en vivo. Aunque si también estás interesado en los cuadros de su gran rival, aquí te dejamos nuestro artículo sobre dónde ver los cuadros de Picasso alrededor del mundo.
La danza (Rusia)
Este cuadro se considera la obra inaugural de un estilo completamente “marca Matisse”. Hasta este momento, el pintor había experimentado y mostrado su fuerte personalidad artística aunque con evidentes formas de estilos ajenos (por ejemplo, el puntillismo o el decadentismo de su maestro Moreau). Es con esta obra cuando se conforma el Matisse que todos conocemos. Y es que salta a la vista: concepción plana del espacio, eliminación de la perspectiva, esquematización de las formas y, sobre todo, grandes extensiones de colores puros. Lo puedes contemplar en uno de los museos con algunos de los mejores Matisse del mundo: el Museo del Hermitage de San Petersburgo.

Mujer con sombrero (EE.UU.)
Este lienzo, expuesto en 1905, fue una de las obras que dieron el pistoletazo de salida a una de las primeras vanguardias del siglo XX: el fauvismo. Fauvismo viene de fauve, “fiera” en francés. Y es que para los críticos de la época, el uso intenso y no realista del color era considerado agresivo y salvaje. Sin duda, uno de los cuadros que contribuyeron a la creación de la etiqueta fauvismo fue esta extraordinaria obra, donde el color se escapa a la realidad y lo cubre todo creando osados contrastes. Lo podrás ver en el Museo de Arte Moderno de San Francisco.

La blusa rumana (Francia)
La blusa rumana pertenece a la madurez plena de Matisse. Terminada en 1940 es todo un inventario de la maestría alcanzada por el artista en una carrera de décadas. Vemos sus característicos colores intensos que se extienden por amplias superficies. Y su dominio de la línea y el dibujo que, más que confrontar con el color, lo complementa y enriquece. Y, cómo no, el resultado es el decorativismo marca de la casa de Matisse. ¿Dónde poderlo ver en persona? Pues en el Centro Pompidou de París, unos de los templos del arte moderno no sólo de Europa sino del mundo entero.

Interior con jarrón etrusco (EE.UU.)
Matisse se caracteriza, como ya hemos dicho, por sus temas amables. Bodegones, ventanas abiertas al mar… pero también mujeres recogidas en un espacio interior cerrado e íntimo. Probablemente, una de las obras más increíbles con este tema sea el Interior con jarrón etrusco. El decorativismo en este cuadro es uno de los más conseguidos del autor, que, a pesar de lo “convencional” del tema, se permite uno de sus virtuosismos con el color: el de cubrir toda la extensión que ocupa la mesa con el color negro. Sin duda otra obra maestra que ver en el Museo de Arte de Cleveland.

La raya verde (Dinamarca)
De 1905, el mismo año que la Mujer con sombrero, es La Raya Verde. Probablemente la obra del primer Matisse más polémica y que más revuelo causó. Y es que no todos entendieron esa raya verde, que no tiene ninguna vinculación con la realidad, atravesando la cara de una mujer. La escisión entre color y realidad era ya un hecho y fue Matisse uno de los pioneros en haber consolidado esa ruptura. Puedes contemplar esta obra maestra en el Museo de Arte Nacional de Copenhague.

Lujo, calma y voluptuosidad (Francia)
Terminamos la lista con esta obra, pintada en 1904, que anuncia el nacimiento del fauvismo, aunque todavía muestra pervivencias del postimpresionismo en el que se educó Matisse. En este caso, el lienzo muestra una clara influencia del puntillismo. Sin embargo, ya emergen elementos que serán definitorios del posterior fauvismo. Sin duda, una de las obras maestras del primer Matisse que puedes ver, y no es casualidad, en el Museo de Orsay de París. Sin duda, el mejor museo de impresionismo y postimpresionismo del mundo.

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