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Descubre las ciudades que han jugado un rol importante en el nacimiento y consolidación del movimiento feminista.

El feminismo es probablemente el movimiento que más fuerte pisa en nuestros días. Esto no es fruto de una casualidad sino de un largo trayecto iniciado desde que las primeras mujeres comenzaron a reclamar igualdad de derechos políticos a finales del siglo XVIII. Un periplo que hoy cuenta con respaldo político y social pero que históricamente no ha estado exento de momentos difíciles. En este artículo repasamos las ciudades que han sido clave en el desarrollo de este importante movimiento.

París

La capital francesa ha sido tradicionalmente uno de los centros donde se han fraguado la mayoría de discursos emancipatorios. Como no podía ser menos, uno de ellos fue precisamente la igualdad de la mujer. A pesar de la promulgación de los Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789, pronto surgieron voces que reclamaron la inclusión de la mujer o, al menos, una referencia explícita al género femenino. Una de estas voces fue la de Olympe de Gouges, la cual escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, una lista de 17 puntos tan sucintos como contundentes.

El destino de Olympe, sin embargo, estuvo teñido de tragedia: fue guillotinada en 1793 durante el Terror dadas sus simpatías con los Girondinos, el ala moderada de los revolucionarios. Este impulso feminista nunca llegó a abandonar París: a pesar de que el voto femenino se implantó en Francia a partir de 1944, no han sido pocos los teóricos e intelectuales que desde la capital francesa proclamaron la igualdad de sexos desde diferentes perspectivas ideológicas. La obra de Simone de Beauvoir y las reclamaciones del Mayo del 68 son dos elocuentes ejemplos.

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Wellington (Nueva Zelanda)

No deja de resultar llamativo que los primeros países que promulgaron el sufragio universal femenino pertenezcan a un área tan periférica del mundo (al menos en aquel entonces): Oceanía. Ya en 1838 este derecho había sido implantado por las Islas Pitcairn, pero sería Nueva Zelanda en 1893 y posteriormente Australia en 1902 los primeros países importantes en hacerlo. Como viene siendo habitual en la historia, nada cambia radicalmente de un día para otro pues este derecho sólo permitía a las mujeres votar, no presentarse a las elecciones.

El país debería esperar a 1919 para que las mujeres pudieran, además de elegir, ser elegidas para un cargo público. Pese a todo, la medida tomada en 1893 abriría un nuevo camino que en las siguientes décadas cosecharía importantes frutos en países europeos y americanos.

Wellington (Nueva Zelanda)

Londres

El movimiento feminista de primera ola, que en ocasiones se asimila también al movimiento sufragista, tuvo uno de sus epicentros en Londres. Las movilizaciones sociales de las mujeres fueron especialmente intensas en Inglaterra, donde se fundaron numerosísimas asociaciones femeninas y feministas. Algunas de ellas, denominadas despectivamente como sufraggetes, se caracterizaban por su movilización y contundencia: no escasearon las mujeres encarceladas por algunas de estas protestas.

En 1918, tras arduos debates, se concedió el derecho a voto a la mujer a partir de los 30 años (los hombres podían hacerlo a partir de los 21), aunque con ciertas limitaciones en lo referente al patrimonio personal. Sería en 1928 cuando el derecho a voto entre hombres y mujeres se equipararía completamente. Reino Unido se convertía así en el octavo país del mundo en legalizar el sufragio igualitario entre sexos.

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Helsinki

Una de las más avanzadas y tempranas medidas oficiales a favor del feminismo tuvo lugar en la Finlandia del año 1907, país todavía perteneciente a un Imperio Ruso ya muy debilitado. Esta circunstancia propició la concesión por parte del zar de cierta autonomía legislativa que los finlandeses aprovecharon, entre otras medidas, con la promulgación del sufragio universal. En estas primeras elecciones donde las mujeres pudieron votar hubo una participación de más del 70% que dio la victoria a los socialdemócratas, partido que aportó unas 19 representantes al parlamento.

Hoy en día, este capítulo de la historia del país escandinavo es uno de los que más enorgullece a los finlandeses. Y no es para menos: ello convierte a su país en la primera nación de Europa en aprobar una medida de estas características.

Madrid

Aunque es un hecho no lo suficientemente conocido, lo cierto es que España fue uno de los países pioneros en el continente europeo respecto a la ampliación de derechos para las mujeres. Fue una ampliación progresiva y algo dilatada en el tiempo, pero lo cierto es que existió. Los comienzos se dieron durante la Dictadura de Primo de Rivera, cuando se instauró en 1924 el sufragio femenino aunque limitado a las elecciones locales.

También fueron convocadas las mujeres a votar al plebiscito que la propia dictadura convocó en 1926. Y estuvo previsto proclamar la igualdad en el voto de hombres y mujeres en el anteproyecto de Constitución de 1929, que fue posteriormente anulado por el gobierno Berenguer (la denominada «dictablanda» que siguió a la caída de Primo de Rivera). Unos años después, ya en la época de la Segunda República, se extendió el voto de las mujeres a las elecciones generales, las cuales pudieron votar efectivamente en las elecciones de 1934 y 1936.

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Nueva York

El mundo anglosajón ha sido históricamente uno de los focos de mayor reivindicación de la igualdad de sexos. Lo hemos visto anteriormente en el caso del Reino Unido. Estados Unidos tampoco fue una excepción. De hecho, que la celebración del Día de la Mujer caiga en un 8 de marzo responde a unos hechos sucedidos en Nueva York en 1857. Ese día tuvo lugar una de las primeras manifestaciones protagonizadas por mujeres, las cuales reclamaban una mejora de las condiciones laborales. Casi un siglo después, en 1977, la ONU proclamó el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora en recuerdo a esos hechos. Curiosamente, esta fecha es celebrada oficialmente en Estados Unidos sólo desde 1994, aunque hoy en día Nueva York es una de las ciudades en que las manifestaciones feministas con ocasión de esa fecha son más multitudinarias.

Además, Nueva York es donde se mueven muchas de las iniciativas feministas a nivel global, desde las más activistas a las más académicas y artísticas. Si quieres vivir en primera persona su animada vida feminista, así como asistir a su monumental manifestación el 8 de marzo, tienes a tu favor la amplia oferta de oferta de vuelos baratos a Nueva York desde 196 €

Buenos Aires

La historia del feminismo en América Latina ha sido tan intensa como, en ocasiones, desconocida. Especialmente destacable es el ejemplo de la ecuatoriana Matilde Hidalgo, quien en 1924 presionó a las autoridades para legalizar el sufragio femenino. Finalmente el estado ecuatoriano reconoció el derecho de las mujeres de votar y también de presentarse a las elecciones. Argentina, acaso en aquel entonces el país más europeizado de la región, ya había contado con experiencias similares. Concretamente la de Julieta Lanteri, quien también presionó en 1911 a las autoridades para votar. Con el tiempo fundó el Partido Feminista Nacional, significándose como una de las figuras feministas más conocidas fuera del ámbito anglosajón.

El movimiento feminista, desde entonces, ha pervivido en el país sudamericano y hoy Buenos Aires se cuenta, a tenor de las manifestaciones del 8 de marzo, entre una de las capitales feministas más reivindicativas no sólo del continente americano sino del mundo entero.

 

IMG: iStock.

 


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