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Te presentamos 5 fortificaciones españolas repartidas por diferentes países de Sudamérica.

Desde que en 1492 Colón llegase a América, los españoles iniciaron una construcción de fortificaciones para defender sus territorios de otras naciones europeas y pueblos originarios. Y es así, como durante decenios construyeron diferentes fuertes y cuarteles marítimos para poder proteger sus intereses comerciales. Con el paso de los años, con sus historias de piratas, con el olvido de su principal función, ahora este tipo de fortificaciones se han convertido en un reclamo para visitantes y viajeros que recorren sus pasarelas, sus muros, observan sus cañones con la tranquilidad de que estos lugares muestran una historia pasada.

Chiloé. Chile

El Archipiélago de Chiloé conforma una de las provincias más increíbles de Chile, se encuentra en la mitad sur de este alargado país y ocupa unos 10000km². Se trata de un territorio salvaje donde podrás descubrir una fauna sorprendente como el zorro de Darwin, el pudú (uno de los ciervos más pequeños en la actualidad). Por supuesto no dejes de recorrer sus costas para observar lobos marinos, ballenas o delfines. Todos estos animales, además de una flora diversa, lo podrás encontrar en sus dos parques naturales, el Parque Tantauco y el Parque Nacional de Chiloé. Además, esta península se convirtió en un punto muy emblemático de la colonización española a partir de 1567 con la construcción de diversos fuertes que protegían las poblaciones de los ingleses. Destacan varios fortines a lo largo de Chiloé como son San Antonio de la Ribera de Carelmapu y una serie de fortificaciones construidos en torno al Canal de Chacao.

Floridablanca. Argentina

Floridablanca supuso un experimento social en el que Carlos III quiso instaurar las ideas modernas de la Ilistración, llevando españoles hacia esta población situada en la Patagonia Argentina, dando así una respuesta a la situación de pobreza de algunas ciudades españolas. Aunque el experimento fue fallido en un primer momento, a partir de esta experiencia muchos españoles se trasladaron a Argentina en busca de aprovechar la tierra fértil no trabajada. Esta historia la podrás recorrer con tus propios pies cuando viajes por la Patagonia. Se trata, sin duda de un lugar en principio adverso por su climatología pero de una belleza muy singular, vastas extensiones de tierra que te sorprenden por su orografía, por los huanacos que de vez en cuando puedes avistar y porque estarás acercándote poco a poco a la ciudad más austral del mundo, Usuhaia.

Montevideo. Uruguay

En la capital de Uruguay nos podremos encontrar con una diversidad muy rica de elementos arquitectónicos interesantes. Sin embargo en tu viaje a Montevideo, tendrás que realizar una visita casi obligada a la Ciudadela de Montevideo. Se trata de una construcción iniciada en 1741 en un sitio que tenía muy mal ubicación tal y como reflejaron los informes oficiales, sin embargo, para 1770 ya se finalizó con instalaciones para infantería, oficiales, capellanes, comandanta y para el gobernador. Y aunque a nivel estratégico no era el mejor lugar, sí se trata de un lugar emblemático en el que poder imaginarse lo que era la vida allí hace unos siglos. Una vez terminada la visita, puedes aprovechar a relajarte paseando por el malecón o tomando una chela en uno de los numerosos locales con música en directo.

Cartagena de Indias. Colombia

En la preciosa ciudad de Cartagena de Inidas podemos encontrar el Castillo de San Felipe de Barajas, una construcción realizada tras el ataque de piratas ingleses y franceses. En 1657 los españoles tenían ya terminada este castillo aguantó un asedio de dos meses por parte de 26000 soldados ingleses, gracias en buena medida a los numerosos pasadizos que se esconden en él. Con el paso de los años el Castillo de San Felipe se convirtió en Patrimonio de la Humanidad en conjunto con el resto de su centro histórico. Además, Cartagena guarda múltiples ofertas culturales para poder combinar con los paseos históricos. Durante el mes de enero se celebra el Festival Internacional de la Música, en marzo podrás asistir al Festival Internacional de Cine, por ejemplo. Déjate llevar por la vorágine de una ciudad que ha aguantado durante siglos historias de pirata y que ahora puede significar una de tus grandes historias viajeras.

Callao, Perú

En el centro-oeste de Perú, encontramos una ciudad quizá no muy conocida por tener que “competir” en popularidad con otras ciudades tan significativas como Huaraz, Cuzco o Lima. Sin embargo, Callao tiene una peculiaridad que le hace diferente al resto, es el mayor emplazamiento portuario de Perú, y como ello suponía un enclave comercial clave desde hace cientos de años, se construyó el Castillo del Real Felipe. Se trata de una fortificación levantada en el siglo XVIII para defender a la ciudad del continuo ataque de fuerzas externas. Atacado por Artentina en 1816, en 1819 por Chile, entregada por un coronel español y reconquistada en 1824…su historia es tan truculenta como los rincones que alberga. Ahora, además de visitar lo que supuso un lugar inexpugnable para atacantes, podrás entender mejor la historia de Perú ya que alberga el Museo del Ejército Peruano.

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