¿Quieres deleitar tu paladar con sabores exóticos, picantes y absolutamente embriagadores? Entonces prepárate para embarcarte en un extraordinario viaje culinario a Marruecos. Tierra de contrastes y tradiciones, Marruecos es tan famoso por sus impresionantes paisajes como por su rica gastronomía. Con sus majestuosas montañas, interminables desiertos y ciudades imperiales, es una invitación a descubrir… pero también, y sobre todo, a saborear. Hoy te proponemos un viaje gustativo inolvidable con nuestros 5 mejores platos marroquíes. Suficientes para que te entren ganas de ir más lejos y, quién sabe, ¡quizá hasta de reservar tu próximo billete de avión! Si te animas, aquí te dejamos también un artículo sobre qué ver y hacer en Marruecos.
1. Cuscús
Todo el mundo conoce el cuscús, pero ¿quién ha probado alguna vez el auténtico cuscús marroquí? Este ritual para compartir, que suele prepararse los viernes para reunir a la familia y los amigos en torno a la mesa, nunca deja de emocionar el paladar de los viajeros.
Granos de sémola finamente enrollados a mano, cocidos al vapor hasta alcanzar una ligereza incomparable, acompañados de verduras deliciosamente cocidas a fuego lento, carne tierna y realzados por una salsa rica en especias… Hace la boca agua, ¿verdad? Y lo bueno es que cada ciudad tiene su propia versión del cuscús, ya sea con diferentes verduras, pollo o pescado en las regiones costeras.
En Fez, el cuscús es especialmente refinado, con sabores sutiles. En Marrakech, es más generoso, a menudo coloreado con azafrán. En cuanto a Agadir, ¡encontrarás una versión de pescado y marisco para morirse!

2. Tagine
Todo un homenaje a la paciencia en la cocina. Este plato, que se cuece lentamente en su cazuela de barro, nos viene de antiguo. Inventado por los bereberes, toma su nombre del utensilio en el que se cuece a fuego lento. Una auténtica explosión de sabores. De Marrakech a Fez, pasando por Essaouira, el tajine se presenta en infinitas versiones. Carne tierna, verduras, fruta dulce o aceitunas y limones confitados, el tagine es una audaz combinación de sabores. ¿El secreto? Una cocción lenta y suave que permite que todos los aromas se mezclen en total armonía.
Y es en Fez, capital espiritual y culinaria de Marruecos, donde el tajine alcanza cotas de perfección. Aquí, las recetas se transmiten de generación en generación. Tajine de kefta con huevos, tajine de pollo con limón confitado y aceitunas, tajine de cordero con ciruelas pasas y almendras… ¡Sólo tienes que elegir!

3. Pastilla
La pastilla, preparada originalmente con pichón especiado y almendras en Fez, ha sufrido poco a poco una metamorfosis, hasta el punto de que hoy en día el plato se presenta en tantas versiones diferentes. Del pollo desmenuzado al pescado fresco de la costa marroquí, sin olvidar las versiones vegetarianas, la pastilla se reinventa sin olvidar nunca sus raíces. Pero quizá sea la versión original con pichón, almendras crujientes, perejil, cilantro y huevo duro, aromatizada con canela y agua de azahar, la que mejor encarna la esencia de este plato.

4. Mechoui
Es uno de los platos festivos de Marruecos. El méchoui consiste en un cordero o carnero entero asado a las brasas de un fuego de leña, una tradición que hunde sus raíces en la cocina bereber. Sólo la preparación del méchoui ya merece la pena: recubierta de una mezcla de especias, la carne se asa lentamente, dando como resultado una carne crujiente por fuera e increíblemente tierna por dentro. Pero, ¿dónde degustar el mejor méchoui de Marruecos? Aunque cada región tiene su propia receta, es probablemente en Marrakech donde encontrarás la versión más sabrosa. Pon rumbo a los zocos y festivales al aire libre, y descubrirás hasta qué punto este plato es toda una institución.

5. La rfissa
Este generoso plato combina a la perfección la ternura del pollo, la cremosidad de las lentejas, el aroma picante del fenogreco y el crujido de los msemmens, las tortitas hojaldradas que son el orgullo de la cocina norteafricana. Si a esto se añade un diluvio de especias como el azafrán, el jengibre y el ras el hanout, se obtiene una especialidad rebosante de sabor.
Para disfrutarla al máximo, ve a Casablanca. En muchos restaurantes, la rfissa figura en la carta. Este plato no sólo sirve para celebrar ocasiones especiales, sino también para reconfortarse con un plato generoso y lleno de sabor…

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