La sal ha sido desde siempre un bien muy preciado. Usada como condimento, conservante e incluso como moneda, no es de extrañar que su extracción de las minas subterráneas constituya una actividad muy antigua. Una actividad, por cierto, que ha dejado algunas minas de sal auténticamente hermosas y que vale la pena visitar. Te mostramos las más curiosas del mundo. Un viaje a lo largo del mundo donde recalaremos en varios continentes.
Minas de Sal de Wieliczka (Polonia)
Probablemente son las minas de sal más conocidas del mundo. No en vano han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y es que, si las comparamos con otras, estas minas de sal ofrecen algunos espacios de lo más inspiradores. Y es que en estas minas hay incluso capillas excavadas en la misma sal. Por lo demás, el complejo consta de unos 300 km de túneles en varios niveles. Se explotan desde el siglo XIII y la sal que se extrae pertenece a un antiguo mar que se evaporó hace 13 millones de años. Si quieres visitarla, te puede venir muy bien hacerlo de paso que visitas Cracovia, dado que se encuentra a 15 km de la emblemática ciudad polaca. La entrada cuesta en torno a 30 euros pero vale muchísimo la pena.

Minas de Sal de Turda (Rumanía)
Ubicada en Transilvania, se trata de una mina de sal antiquísima ya explotada por los romanos. Su explotación cesó en 1932 y, desde entonces, se utiliza como espacio para visitas turísticas. Su profundidad alcanza los 120 metros y destacan tres cámaras. La cámara Rudolf es la más grande y con sus 40 metros de altura alberga algunas atracciones como una noria. ¿Te lo imaginabas? Y es que las actividades recreativas proliferan en estas minas de sal. Por ejemplo, en la cámara Teresa se puede navegar en barca por su lago subterráneo. Aunque si pensabas que ya lo habías leído todo en este aspecto… déjanos decirte que también puedes jugar en su interior a los bolos e incluso al minigolf. ¿Apetece ir?

Minas de Sal de Cardona (España)
Ubicada en Cardona, muy cerca de Barcelona, constituye otro yacimiento antiquísimo, pues se estima que los íberos ya explotaban estas minas antes de la llegada de los romanos. La extracción se realiza en la Montaña de la Sal, una montaña de sal gema que es única, dado que en ella la sal sale a la superficie. La profundidad de estas mina es de 130 metros y existen interesantes tours que te proporcionarán una inmersión muy interesante en sus túneles. Esta labor didáctica la lleva a cabo el Parque Cultural de la Montaña de la Sal que, además de estos tours, también ofrece exposiciones donde conocer la historia de este lugar así como las diferentes técnicas de minado de sal y otros interesantes datos.

Mina de Sal de Nemocón (Colombia)
Ubicada a apenas 60 km de Bogotá, estas minas ya se explotaban en la época precolombina por la conocida como Cultura Muisca. Se piensa que ya la usaban como dinero, por lo que, con la llegada de los españoles, su explotación estaba más que asentada. Sin embargo, fue durante el siglo XIX cuando llegó a su cénit, alcanzando los 1.200 metros de túneles y su profundidad de 80 metros. Al igual que sucede con las Minas de Sal de Wieliczka, alberga en su interior una capilla, en este caso consagrada a la Virgen del Carmen. Aunque, sin duda, una de las atracciones más apreciadas es el Espejo de Salmuera, un lago subterráneo de agua con sal que refleja la luz creando fascinantes efectos.

Minas de Sal de Khewra (Pakistán)
Se trata de una de las atracciones turísticas más interesantes del país. Ubicadas a los pies del Himalaya, en la región del Punjab, son también minas antiquísimas. La leyenda atribuye su descubrimiento a Alejandro Magno, aunque lo que sabemos cierto es que se explotan de manera intensa desde el siglo XVI; todavía hoy se mantienen activas y generan cientos de miles de toneladas de sal al año, ¡casi nada! No es para menos, dado que sus dimensiones son colosales: nada más y nada menos que una red de 40 km de túneles forman parte de esta colosal labor de extracción. Las atracciones turísticas que alberga son muy interesantes, siendo su mezquita hecha de sal probablemente la más curiosa. Aunque también hay un lago subterráneo de salmuera e incluso un centro de haloterapia.

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