Ya sea pavo o cerdito asado, lo cierto es que las cenas de Navidad suelen estar determinadas por un menú bastante definido. Pero, ¿qué ocurre cuando estos platos típicos van más allá del ya mencionado pavo y cerdo o incluso de la carpa o el ganso? Pues que obtenemos menús de los más curiosos. Si quieres conocer qué se sirve en la mesa de algunos países la Nochebuena, atento a nuestro artículo. Y si quieres saber más sobre costumbres navideñas curiosas aquí te dejamos nuestro artículo sobre las tradiciones navideñas más curiosas del mundo.
Wigilia (Polonia)
En un país de la religiosidad de Polonia no es de extrañar una tradición navideña de tal profundidad e implicación espiritual. Se trata de una cena pantagruélica, sí, pero que también incluye elementos simbólicos muy interesantes. Por ejemplo, en ocasiones suele dejarse un lugar vacío en honor a los ausentes o quién sabe, por si alguien inesperado se presenta. En las wigilia más tradicionales se coloca heno debajo del mantel en alusión al pesebre donde colocaron al niño Jesús. Se comienza compartiendo una opłatek, una oblea de pan que hace referencia al pan consagrado de la comunión. Después comienza la cena, bien surtida con platos como la sopa de remolacha y de setas, las empanadillas de col y, cómo no, el plato estrella: la carpa frita.

Kiviak (Groenlandia)
Un plato tradicional que rogarás no te sea ofrecido si viajas a Groenlandia. Y es que el kiviak pasa por ser una de las recetas más repugnantes del mundo, aunque no faltan quienes la consideran una delicia. Consiste en vaciar a una foca de sus vísceras, dejando intacta, eso sí, la grasa. Se rellena el cuerpo de auks, aves parecidas a los frailecillos, las cuales son introducidas en el cuerpo de la foca sin limpiar, con plumas, pico y patas. Se sella la foca con su propia grasa y se la coloca bajo piedras para que las aves fermenten durante meses. Así, cuando ha llegado una fecha señalada, como la Navidad, se desentierra la foca, se abre y los comensales se sirven directamente de los auks fermentados. Como ves, no te engañábamos, así que ya sabes qué decir si te invitan a una cena de Navidad en Groenlandia.

Pollo frito del KFC (Japón)
Una costumbre made in Japan que, sin duda, da buena cuenta de la extraña y ambivalente relación que el país nipón tiene con Occidente. Esta costumbre fue, como ya habrás adivinado, en una exitosa campaña de marketing de KFC en los años 70. En esta campaña se promocionaba el pollo de KFC como sustitutivo navideño al pavo de los occidentales. Y, aunque Japón no es un país cristiano, ¿por qué no celebrar la Navidad de esta curiosa manera? El éxito de esta campaña fue tal que, a día de hoy, el mayor pico de ventas de KFC en todo Japón corresponde a la temporada navideña. ¡Vivir para ver!

Lutefisk (Noruega)
Lutefisk significa, literalmente, “pescado con lejía”. Y antes de que hayas saltado al siguiente ítem de la lista, te diremos que vale la pena detenerse en la preparación de este plato porque nada es lo que parece. Esta curiosa receta escandinava consiste en tomar un pescado, normalmente bacalao, y secarlo al aire libre hasta que quede duro. Una vez conseguida la solidez deseada se sumerge en una solución de agua con lejía durante algunos días. Para evitar la toxicidad de la lejía, el pescado debe lavarse para luego rehidratarse sumergiéndolo de nuevo en agua durante días, esta vez ya totalmente pura. El resultado es un pescado con una característica textura gelatinosa. Una vez obtenida esta textura se cuece al vapor o se hornea y se sirve acompañado de patatas, guisantes o cualquier otra guarnición.

Hákarl (Islandia)
Seguimos nuestro recorrido por la desconcertante gastronomía tradicional escandinava. Si visitas Islandia en temporada invernal probablemente te topes con el Þorrablót, el festival invernal dedicado a la gastronomía y del que el hákarl es uno de los buques insignia. Consiste en carne de tiburón de Groenlandia que, debido a la cantidad de toxinas acumuladas (pues este animal no tiene riñones ni vejiga), es enterrado bajo la arena para que las bacterias comiencen la descomposición. Pasados unos días se desentierra y se cuelga al aire libre para que se seque durante unos 4 meses. Este proceso le otorga su característica textura y olor (que algunos comparan con el amoniaco). Si te faltaba motivación para probarlo, sólo te diremos una cosa: suele servirse acompañado de brennivin, un licor que contrarresta su sabor y que es conocido como “la muerte negra”. Sobran más comentarios.

Julbord (Suecia)
Para que recuperes la fe gastronómica en Escandinavia te traemos el Julbord, o lo que viene a ser lo mismo, la “mesa de Navidad” en sueco. Consiste en una opípara cena en la que se sirven varias rondas de platos típicos suecos. Todo un reto calórico para nuestro cuerpo, dado que la variedad de platos es impresionante. Las rondas se dividen en platos fríos y platos calientes. Los platos fríos incluyen pescados (arenque, salmón, anguila…) y carnes (jamón de Navidad, salchichas, patés…). Los platos calientes no son menos sabrosos y se basan sobre todo en la carne, como las albóndigas y costillas de cerdo. Y si ya con leerlo te sientes hinchado, espera a leer los postres: arroz con leche, mazapán, galletas de jengibre… ¡Un no parar!

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