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  •   4 min lectura

El miedo a volar que mucha gente experimenta se debe, en buena parte, a la sensación de imposibilidad de escape o de reacción. Y es tal cual. Esa imposibilidad de escapar también afecta a los pasajeros molestos, a los que no podemos despachar simplemente yéndonos. Hemos, como se dice coloquialmente, “comérnoslos con patatas”. Un ejercicio de paciencia que puede ser agotador, especialmente si el vuelo va a ser largo. En este anterior artículo te mostrábamos cómo no ser un pasajero molesto y ahora le toca el turno a los consejos para soportar a uno de ellos sin hacer recaer todo el esfuerzo en nuestra santa paciencia. ¡Despegamos!

Primero de todo, ¿qué cosas molestas puede hacer un pasajero molesto?

Antes de brindarte nuestros consejos, definiremos los hábitos o conductas típicas de un pasajero molesto. Nos basamos en los datos de una encuesta realizada por Jetcost a más de 3.000 usuarios de avión. Estos fueron los resultados sobre lo que más irritaba a los pasajeros de otros:

1. El mal olor (68%)

2. Demasiado consumo de alcohol (65%)

3. Compañeros que estaban de fiesta (57%)

4. Hablan muy alto (50%),

5. Ocupaban gran parte de mi espacio (48%)

6. Excesiva sudoración (40%)

7. Sus hijos no paraban de llorar (38%)

8. Nuestro compañero no paraba de moverse (37%)

9. Discutían todo el rato con la tripulación de la cabina (35%)

10. Muestras públicas de afecto (26%).

Sin duda hay otros, como los pasajeros pesados o charlatanes. Y muchas de las situaciones que figuran en la lista serán gestionadas por los asistentes de vuelo “de oficio”. Sin embargo, alguna que otra dependerá de ti. Ahora que sabemos a qué situaciones podemos enfrentarnos, vamos a ver uno a uno los consejos que pueden ayudarnos a sobrellevarlo.

Acción preventiva: pagar por un asiento

A veces lo más cómodo es actuar preventivamente. Si nos enfrentamos a un vuelo largo y el riesgo de coincidir con un pasajero molesto, lo mejor es reservar un asiento. ¿Pero cuál? Tampoco nos vamos a engañar, el asiento no solucionará la papeleta, pero puede reducir el grado de incomodidad. Por ejemplo, si lo que quieres es huir de un pasajero charlatán, lo mejor es reservar un asiento que dé a la ventanilla. De este modo siempre puedes, educadamente, evitar su cháchara haciéndote el dormido. O simplemente cerrando los ojos, indicando que tu interés por conocer sus historias es más bien bajo. Si quieres más información sobre los pros y los contras de cada tipo de asiento, consulta nuestro artículo sobre cómo elegir un buen asiento de avión.

El espacio para las piernas en las aerolíneas

Mal olor: el aire de ventilación puede ser tu aliado (e incluso una mascarilla)

Es un consejo un tanto original, pero en algunas ocasiones puede cumplir su función. A pesar de que aerolíneas como British Airways o American Airlines pueden expulsar a un pasajero por su mal olor, lo habitual es que, finalmente, sea su sufrido compañero de asiento quien tenga que gestionar la situación. En estos casos, te aconsejamos que dirijas el aire de la ventilación en la dirección adecuada para provocar que los efluvios del pasajero lleguen a ti lo más atenuados posible. Otra opción puede ser la mascarilla. A raíz de la pandemia de Covid su uso se volvió habitual y hoy no es tan extraño utilizarla incluso ya pasada la pandemia. Lleva una contigo por si acaso.

Los auriculares, un gran recurso

Tanto para pasajeros charlatanes como para pasajeros que hablan alto y molestan, los auriculares pueden ser nuestro bote salvavidas. Póntelos, escucha música o algún podcast y espera a que el pasajero molesto se canse de dar la vara. Puede ser incluso un buen momento para informarse sobre qué ver en tu destino escuchando alguno de los mejores podcasts de viajes.

Los pasajeros molestos (y bajitos)

Nos referimos a los niños, claro está. A quién mas quién menos le han martirizado las lumbares con golpecitos en nuestro asiento. O un niño revoltoso que se sienta en el asiento delantero no para de moverse y molestarnos. En este caso, lo mejor es dirigirse a los padres y educadamente comunicarles que la actitud del niño nos está incomodando. No recomendamos tanto el dirigirse a los niños directamente, algo bastante habitual antaño. Puede haber padres que reaccionen mal si nos dirigimos a sus hijos pues podrían interpretarlo como que les estamos echando un rapapolvo y asustando y encima nos buscaríamos problemas. Gestiónalo, por tanto, siempre directamente con los padres. Y, si el niño no para de llorar, nada mejor que recurrir a nuestros amigos los auriculares.

Viaje en avión con un bebé

Si la cortesía no funciona, recurre al personal del avión

Hay un amplio rango de acciones MUY molestas a bordo. Por ejemplo, el consumo de alcohol, los jóvenes (y no tan jóvenes) borrachos que están “liándola” o parejas dando rienda suelta a su pasión. En estos casos, lo mejor que puedes hacer (aunque cueste) sea armarte de paciencia y amabilidad. Dirígete siempre hacia ellos con tranquilidad y hazles notar lo molesto de su actitud. Lo normal en una persona educada es que cese en su actitud. ¿Pero quién nos ha dicho que todo el mundo reaccionará así? En último término siempre podemos recurrir al personal del avión, personas formadas para gestionar este tipo de incidencias.

Caminando en el avión

IMG: iStock.

 


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