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Tenerife es uno de esos lugares que todo el mundo ansía visitar. Se trata de una isla en la que se puede hacer todo tipo de actividades durante cualquier época del año, a causa de su estable clima cálido tanto en invierno como en verano.

La naturaleza que ofrece Tenerife no se puede encontrar en otros sitios de España, lo cual favorece un turismo con una gran variedad de oferta de ocio y tiempo libre. Que te gusta el mar, Tenerife tiene playas hasta aburrir; que prefieres la montaña, desearás no abandonar nunca sus bosques y parques naturales. Veamos siete espacios de gran belleza paisajística que no puedes perderte en tu escapada a esta curiosa isla.

1. Parque Nacional del Teide

El Teide es el lugar, sin duda, más identificativo de Tenerife. Este parque está localizado en el centro de la isla, a una altitud media aproximadamente de 2000 metros, siendo su pico el más alto de España con 3718 metros. Y reconocimientos no le falta, ya que en el año 2007 fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. También ha recibido un Diploma Europeo en manos el Consejo de Europa.

Parque Nacional del Teide, en Tenerife

Un lugar así no se merece menos, pues se trata de una de las más completa muestra de vegetación de tipo supramediterráneo que existe en el mundo. Pero no solo eso sino que además es la manifestación volcánica más representativa de las Islas Canarias, destacando a nivel europeo e internacional. Subir al Teide es más que obligatorio.

2. El Camino de Chasna y el Paisaje Lunar

En el sur de la isla encontramos en Vilaflor uno de los senderos con más encanto: el Camino de Chasna. Se trata de un recorrido seguro y totalmente señalizado, que da paso al Paisaje Lunar. El paseo comienza a 3 km de pueblo de Vilaflor y cuenta con más de 500 años de historia. Después de unos 6 km de camino se llega a una atalaya desde donde se puede ver el Paisaje Lunar en plena esplendor.

Paisaje Lunar, en Tenerife

Este paisaje es un espacio singular donde se entremezclan materiales volcánicos con la acción escultórica de la erosión de los mismos. Este regalo de la naturaleza se ubica en el Parque Natural de la Corona Forestal, haciendo límite con el Parque Nacional del Teide. Se considera un área de gran interés faunístico, botánico y geomorfológico.

3. El bosque encantado

Llegamos a uno de esos lugares que no dejan indiferente por su gran belleza natural y singular. El bosque encantado es la denominación que ha adquirido con el tiempo en base a sus obvias características a partir de un paisaje natural aparentemente mágico. El nombre real de este lugar es La Ensillada – Cabeza del Tejo perteneciente al Parque Rural de Anaga. Este sendero es el más popular de la zona, tratándose de un camino ligero, corto y circular. Hay varios recorridos de distintas distancias, pero ninguna supera las 4 horas. No requiere gran resistencia física, pues carece prácticamente de pronunciados desniveles.

El bosque encantado, en Tenerife

Como decíamos se trata de un lugar mágico, pues parece sacado de una de las películas de Jurassic Park. En este bosque predomina una vegetación muy variada a base de laureles, musgos, helechos, zarzaparrillas, tejos, aceviños, tiles, saucos, brezos, viñatigos y muchos otros ejemplares característicos de la época en la que el mundo estaba dominado por los dinosaurios. Solo queda disfrutar de sus maravillosos trekkings y su encantador paisaje.

4. Las charcas de Erjos

Las charcas de Erjos pertenecen al Parque Rural de Teno. Este paisaje es un sistema de humedales a causa de la influencia del ser humano en el valle. Hace más de 100 años este valle se utilizaba para extraer tierras de uso agrario, lo cual se mantuvo hasta 1980 aproximadamente. Los huecos que dejaron las excavaciones realizadas se fueron llenando de agua creando dichas charcas. Gracias a la flora que se ha ido desarrollando, se ha poblado este paisaje suavizando así el terreno irregular que existía.

Las charcas de Erjos, en Tenerife

En época de lluvias el efecto es mucho más pronunciado, pues se pueden apreciar hasta diez charcas con una gran diversidad de flora y fauna a su alrededor. Destacan aves como las garzas, los patos y las fochas; anfibios como la rana verde; y especies vegetales como el Sauce Canario.

5. Acantilados de Los Gigantes

El segundo lugar más visitado, después del Teide, son los Acantilados de Los Gigantes. Quienes vuelen desde el aeropuerto de Tenerife Sur sería recomendable visitar este lugar directamente, pues se encuentra a tan solo 45 km de distancia. No obstante, recomendamos el alquiler de coches en Tenerife para recorrer la isla de norte a sur y de este a oeste, mucho más cómodo y económico.

Los acantilados de los Gigantes, en Tenerife

Los acantilados se pueden observar desde el mar, desde donde se pueden apreciar sus impresionantes paredes verticales rocosas. En algunas partes dichas rocas alcanzan una altura de 600 metros. Los guanches consideraban estas paredes sagradas, ya que representaban el fin del mundo. Pero la belleza no está solo fuera del agua, pues en sus mares, a unos 30 metros de profundidad, radica una gran variedad de flora y fauna ideal para practicar submarinismo y pesca de altura.

6. El pueblo de Masca

Masca se ubica en el Parque Rural del Teno. Este pueblo reside en el medio de un valle en lo alto de la loma, caracterizado por contener roca maciza. Desde Masca se pueden apreciar preciosas vistas del Océano Atlántico; así como, en sus alrededores encontramos profundos barrancos y vegetación autóctona. Sin duda, el mejor modo de sacarle partido a este lugar es realizando una ruta de senderismo, la más famosa acaba en la playa.

La localidad de Masca, en Tenerife

Este lugar se ha mantenido aislado durante mucho tiempo, hasta que se construyó la carretera que da acceso desde Santiago del Teide y Buenavista del Norte. Dicho aislamiento ha propiciado que se haya mantenido tal y como era en el pasado, sin grandes edificaciones ni modernidades del siglo XXI. Un viaje en el tiempo para disfrutar de la naturaleza más virgen de la isla.  

7. La montaña roja del Médano

El Médano es un pueblo marítimo de gran encanto, ideal para pasear y comer algo típico. Pero lo que no puede faltar es un recorrido por la Reserva Natural Especial de la Montaña Roja, un lugar único.

La Montaña Roja, en Tenerife

La Montaña roja es un volcán de 171 metros de altura, habiéndose convertido en el icono del pueblo. Es más que obligatorio subir a su cima, pues el recorrido no es nada complicado. La reserva incluye también un paisaje alrededor de unas 166 hectáreas favorable para el hábitat de aves amenazadas y protegidas.

IMG: iStock, Wikipedia.

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