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El Magazine del Viajero
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Empecemos por lo principal: Lisboa es una de las ciudades más hermosas de la vieja Europa, su fusión de lo viejo y lo nuevo resulta fascinante, como dos caras de una misma moneda. Por un lado, nos muestra el encanto del viejo mundo, los trazos de una historia vibrante y plena, por el otro muestra un alma ecléctica, innovadora. Aquí os dejamos, de forma muy breve para una ciudad como esta, diez cosas que hacer mientras nos perdemos por las callejuelas de la capital portuguesa.

Cuando piensas en Lisboa, ¿qué es lo primero que se te viene a la mente? Quizás la ciudad esplendorosa del s.XVI que se levanta en la desembocadura del Tajo. Un lugar que una vez fue centro del comercio de especies, esclavos e incluso de la cartografía por sus grandes marinos. A día de hoy podemos observar esos mismos trazos, aunque algo más modernos. Con un simple paseo por sus calles y plazas nos da una idea de todo lo que podemos esperar de una ciudad como Lisboa, repleta de tesoros ocultos, rebosante de música y ritmos, desprendiendo el aroma de su gastronomía,…

Partiendo de la idea de que un par de días nunca serán suficientes para la capital lusa, siempre podemos destacar algunos elementos que no podemos perdernos. Aquí os planteamos algunas ideas dentro del amplio abanico de posibilidades. En este caso vamos a alejarnos de la más conocida Torre de Belém, del Monasterio de los Jerónimos, del bello Barrio de Alfama,… veamos otras de las claves de la ciudad lisboeta.

Los sabores lisboetas

Antiga Confeitaria de Belém
Antiga Confeitaria de Belém

Tras un día de paseo, ¿qué mejor que recuperar las energías disfrutando de los sabores de su cocina? Por un lado tenemos sus sabores “mediterráneos” pese a ubicarse en el Atlántico, pues su cocina se suele englobar en esta por la calidad y lo saludable de los productos utilizados. Tampoco podemos dejar pasar la oportunidad de disfrutar los regalos que ofrece el mar y que son transformados con mimo y tradición. Todo esto lo podemos acompañar siempre con alguno de sus vinos, de reconocido prestigio. Para acabar, un postre, y si hay que elegir, el que quizás podamos considerar más clásico sea el pastel de nata. Y ya que estamos por esta zona de la ciudad, la pastelería tradicional «Antiga confeitaria de Belém«puede ser el sitio perfecto para degustarlos.

Los Fados

Fado bar
Fado bar

Y si Alfama nos ha parecido realmente atractivo en su visita diurna, la sensualidad melancólica de los fados recorren sus calles cuando cae la noche. Para quien no este familiarizado, se trata a groso modo de música tradicional. Se usan una viola, guitarra portuguesa y una voz que canta en clave poética al amor de los hombres que se marcharon a alta mar, es en un canto al destino lleno de sentimiento.

Oceanarium

Quizás por el hecho de ser un pueblo íntimamente ligado al océano, el Oceanaruim es el mayor acuario del mundo. Se erigió para conmemorar la celebración de la Expo Universal en 1998, se trata de una estructura levantado en piedra y vidrio. En él encontramos cuatro acuarios separados en los que deleitarnos con los ecosistemas del Atlántico, el Pacífico, el Índico y el Antártico.

El castillo de San Jorge

Castillo de San Jorge
Castillo de San Jorge

Aunque se sitúa cerca del entorno de Alfama, merece la pena dedicarle una visita exclusiva a cada uno si tenemos el tiempo necesario. El castillo de San Jorge se sitúa en la colina más alta de Lisboa, posición desde la que domina la ciudad. En su origen estaba totalmente amurallado a modo de ciudadela y cuartel militar. En la historia aquí establecieron su bastión romanos, andalusíes y españoles. Cabe destacar que tras el terremoto de 1775 el castillo permaneció intacto, imponente, aunque actualmente está en una situación un tanto precaria necesitando de ser restaurado.

Tranvías

Uno de los elementos que le dan ese toque poético a la ciudad, puede parecer que no tienen importancia, pero el como matizan el paisaje se aprecia y mucho. Otra de las ventajas es que recorren rutas por el casco antiguo, algo que tras largas caminatas nos puede venir muy bien para relajarnos un poco. Por ejemplo, para subir a Alfama puedes tomar el 28, aunque siempre es mejor ir a pie si aún tenemos energía.

Azulejos artesanales

Azulejos portugueses
Azulejos portugueses

Elementos artesanales como los de cerámica, porcelana y arcilla son una gran opción si estamos pensando en un recuerdo. El origen de esta tradición se remonta a los tiempos musulmanes, siendo el color predominante en las construcciones el azul, y de forma secundaria el verde.

Vinos

Vinos portugueses
Vinos portugueses

Baco también dejo su impronta en Portugal, como bien es sabido, de tierras lusas son algunos de los vinos con más renombre internacional. Porto y Madeira son quizás los más conocidos, pero lo cierto es que hay muchos más y con una gran relación calidad precio. Otro buen recuerdo es un vino de Vino Verde, uno de los más populares.

Y eso nos es más que una breve aproximación a los innumerables secretos de una ciudad llena de encanto, en la que el mero hecho de pasear por sus calles ya es todo un placer. Tampoco podemos olvidar su vida nocturna, el placer de echar unas cervezas en una plaza con vistas, el vibrante ritmo de sus habitantes, la cercana Sintra,…

¿Conoces ya Lisboa? ¡Cuéntanos como fue tu viaje!

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Fotos: belem: exfordy / fado: endless autumn / tiles: rutger_vos / wines: enrique3300, Flickr cc./ ECV-OnTheRoad / engerundioheatheronhertravels / hypercatalecta /

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2 comentarios to “Top, tips para una visita a Lisboa

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