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Miyake Jima, la isla tóxica… Nuestro deambular por algunos de los archipiélagos más curiosos del mundo nos vuelve a llevar a Japón, en concreto a una isla estrechamente relacionada con la actividad volcánica, algo que la define y condiciona tanto a ella como a sus habitantes. Bienvenidos a la isla de las máscaras de gas…

Islas de Izu, en Honshu, parte de la administración del gobierno Metropolitano de Tokio pese a ubicarse a unos 180 km al sur de esta. Es uno de los varios territorios que forman el Parque Nacional de Fuji – Hakone – Izu.

En 2006 contaba con menos de 3.000 habitantes en sus casi 56 km², aunque en más de una ocasión ha debido ser totalmente evacuada. El motivo no es otro que el mismo hecho que tanto la marca y define, este es la constante actividad volcánica que aquí encontramos. A día de hoy quienes así lo quisieron, pudieron volver a la isla.

Un ejemplo de esta peculiaridad lo encontramos a continuación: la actividad y las frecuencias de sus erupciones son tal que el monte Oyama, cráter de la isla, emite sin descanso dióxido de azufre desde 2005. Esto nos puede dar una idea bastante buena del ambiente que aquí se respira, con la constante presencia de este tóxico e irritante gas.

La isla del gas y las máscaras

Esta actividad volcánica y sus derivados hacen que los habitantes de la isla se vean obligados a portar máscaras de gas, como un eterno e inseperable compañera de quienes aquí viven. Aunque si bien es cierto que mientras que el completo sistema de alertas no lo indique, no han de usarlas (al menos no constantemente) aunque sí deben ir con ellas 24 horas y, en ocasiones, han tenido que llevarlas de forma casi perpetua. Esto nos ha dejado imágenes realmente peculiares, muy llamativas, casi siniestras…

Las circunstancias naturales han hecho que la imagen de la isla sea de lo más apocalíptica, lo que le otorga un gran atractivo para los viajeros y turistas que aquí se acercan. Los vuelos vuelven a ser posibles a la isla desde 2008, lo que ha disparado los ingresos por esta vía en este terreno de aspecto más que apocalíptico.

Algunos datos del “apocalípsis”

      • Emisiones: durante años, entre 10.000 y 20.000 toneladas de dióxido sulfúrico por día
      • Consecuencias: todos los árboles murieron, los coches se oxidaron, las construcciones quedaron abandonadas durante el período de evacuación

    • Requerimientos por salud: la isla cuenta con un sistema de alertas que indica cuando es necesario el uso de máscaras, las cuales deben ir 24 horas con quienes aquí se encuentran
    • Algunas áreas están totalmente restringidas o lo están para ciertos márgenes de edad
    • Cómo llegar: en ferry desde Takeshiba Sanbashi Pier, en Tokio, en helicóptero y, desde 2008, con vuelos directos
    • Atractivos: a parte de lo curioso de sus particularidades, los paisajes naturales que podemos encontrar nos dejarán con la boca abierta

Fotos: http://all-that-is-interesting.com

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