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El Magazine del Viajero
  •   3 min lectura

Tienes un vuelo por motivos de trabajo, llegas a tu asiento y te percatas de que justo a tu costado tienes a una madre con un bebé de unos 3 años. Pones buena cara y no le das más importancia hasta que el avión comienza a moverse y el bebé estalla en llanto y gritos sin que su madre ni las azafatas puedan hacer nada. Luego golpea tu asiento, se mueve sin parar y derrama agua sobre tus piernas. Aunque te consideras tolerante y respondes a todo este sufrimiento con una sonrisa, las 4 horas de vuelo se convierten en el viaje más largo de tu vida.

Esta recreación, por muy exagerada que parezca, se da frecuentemente a bordo de los aviones de todo el mundo. Por este motivo, un grupo de consumidores nortemericanos ha demandado a las aerolíneas vuelos con espacios libres de niños o en su defecto, espacios específicos para ellos.

Según cuentan en The New York Times, las aerolíneas han ido reduciendo paulatinamente sus servicios a bordo hasta generar situaciones molestas en los pasajeros durante el vuelo. La combinación de asientos incómodos más la falta de espacio de por sí genera un cierto nivel de estrés, lo que sumado a un niño inquieto llorando o gritando en muchos casos se convierte en la gota que rebalsa el vaso de la desesperación para algunos viajeros.

¿Niño en un avión?
¿Niño en un avión?

Por este motivo, un grupo de usuarios han comenzado a crear grupos en Facebook en donde solicitan a las aerolíneas que adapten los aviones con espacios sin niños. «Con mucho gusto pagaríamos extra por volar en una zona libre de niños», afirma Ian Burford, pasajero frecuente entre Boston y varias ciudades nortemericanas. Un vuelo Los Ángeles-Inglaterra delante de un niño que pateó su espalda todo el vuelo fue motivo más que suficiente para abrir un grupo en Facebook llamado «Las aerolíneas deberían tener vuelos sin niños», en el cual se piden espacios específicos para padres con peques y cuyo coste lo paguen los usuarios que no quieran viajar cerca de la zona de niños.

Los usuarios de este grupo demandan poder decidir durante la reserva del vuelo si van a estar sentados cerca de un niño aunque esto les signifique tener que pagar un coste extra.

En julio pasado, una pasajera ganó una demanda a la aerolínea Qantas en la que señaló que sufrió pérdidas de audición producto de los gritos de una niña de 3 años durante un vuelo Nueva York – Australia. Qantas finalmente llegó a un acuerdo con la viajera afectada pero los términos de éste no fueron revelados.

En enero pasado, AirTran bajó de uno de sus aviones a toda una familia antes de despegar en el aeropuerto de Florida debido a que una de sus hijas de 3 años estaba golpeando a sus padres, hacía ruido y se negaba a tomar asiento.

Los casos se repiten con más frecuencia de lo que creemos. En marzo, un pasajero de 42 años perdió la paciencia con un niño de 3 años que no paraba de patear su asiento durante un vuelo de Southwest hacia Las Vegas. El pasajero fue denunciado por agarrar al niño.

Algunas encuestas preliminares señalan que cerca del 60% de los viajeros se encuentra a favor de separar zonas para padres con hijos pequeños.

La polémica está servida. ¿Y vosotros? ¿Qué opináis sobre los vuelos con niños?


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4 comentarios to “Crece la demanda por vuelos con espacios sin niños

  1. Hola Camila,
    gracias por tu comentario, lo cierto es que tuvo que ser realmente duro, y un acicate para que las molestias se multipliquen es el hecho de ver como los padres siquiera intentan «controlar» a sus hijos. A parte del hecho de que para un niño siempre es duro un viaje tan largo, la responsabilidad de los padres tiene un peso importante, o más bien es determinante.
    Muchísimas gracias de nuevo por seguirnos y hacernos llegar tus impresiones y experiencias!!!

    Saludos!

  2. Bueno, yo estoy a favor de la medida. Les contaré mi experiencia; recientemente viajé al sudeste asiático, y para regresar a mi país (Chile), tuvimos que realizar junto a mi familia (somos 3 hermanas ya mayores de 20 años, y mi madre), una travesía de 58 horas aprox. Uno de los vuelos fue de 15 horas (Bangkok a Londres), y en ese vuelo nos tocaron, en la hilera de asientos delante de la nuestra, dos parejas con bebés; uno de los bebés de portó genial, no lloró en todo el vuelo, pero el otro chillaba desesperadamente (durante un 90% del tiempo que duró el vuelo), era tanta la intensidad del sonido que estuve la mitad de nuestra escala en Londres (13 horas) con un pitido en los oídos y me dolía mucho la cabeza.. hasta podría decirse que sufrí náuseas durante 2 horas posterior al vuelo. Más encima, en la hilera de detrás de nosotras, iban dos niños con sus padres, que se comportaban realmente mal; se peleaban entre ellos, gritaron durante todo el vuelo, y no nos dejaron dormir ni a mí ni a una de mis hermanas con las patadas que nos daban en la espalda. Lo peor es que los padres se dedicaron a leer revistas o mirar la tele y no hacían nada por disciplinar a sus monstruitos. Esta es la peor experiencia que he tenido, y es bastante extrema, pero la verdad es que desde que comenzé a viajar (a los 13 años, mi madre es de esas personas que cree que hay que esperar a que los hijos estén mayorcitos para llevarlos de viaje, por el merecido respeto que merecen los demás pasajeros), que tengo claro que no me gusta viajar con niños pequeños. Creo que se debería respetar a quienes no tenemos hijos, y no tenemos porqué estar soportando a los de los demás. De hecho, yo ni siquiera pienso tener niños, ya que prontamente me someteré a una ligazón de trompas. Le encuentro razón a la chica que dijo que los padres deberían abstenerse de viajar con sus hijos a no ser que sea estrictamente necesario, como un cambio de domicilio o algo así. O, en su defecto, tomar medidas como las que han mencionado.
    Eso sería, saludos.

  3. Primero, no creo que haya que hacer un «apartheid» de esto.
    Segundo, volar con niños es insufrible. No entiendo por qué los padres (a menos que sea completamente indispensable que tengan que realizar el viaje) se empeñan en viajar con los críos.
    Tercero, creo que la compañía, en el momento en el que compras el billete, debería informarte de si viaja algún menor en los sitios cercanos al tuyo, para que puedas decidir si todavía quieres ese sitio, o si te planteas otras opciones (en caso de que viajar con niños te resulte insufrible).
    Cuarto, si son los niños los que causan molestias, deberían ser los padres los que pagasen el recargo, y no los usuarios que sólo quieren viajar tranquilos.
    Quinto, antes de que nadie diga nada en plan «pero es que hay adultos que también son molestos», sólo decirle que con un adulto puedes hablar y, en último caso, puedes multarlo o lo que corresponda. A un niño no.

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