¿Te apetece viajar a Europa en 2024? Con las compañías aéreas de bajo coste, es más fácil que nunca encontrar un billete de avión barato y hacer una reserva en un abrir y cerrar de ojos. Es la oportunidad de encontrarse en una ciudad preciosa en sólo unas horas… Pero, ¿qué destino elegir en 2024? Descubre en este artículo nuestra selección de las ciudades europeas que deberías visitar en primer lugar y que son especialmente interesantes para el verano. Aunque si buscas algo más alejado de los caminos habituales, te aconsejamos este artículo sobre los destinos diferentes para las vacaciones de verano en Europa.
1. Barcelona: el destino número 1 en 2024
En 2024, y desde hace ya algún tiempo, la segunda ciudad de España atrae a turistas de todo el mundo. A pesar de su masificación, la ciudad tiene mucho que ofrecer: arquitectura, arte, historia, playas, gastronomía… De camino a Barcelona, podrás visitar numerosos monumentos imprescindibles, entre ellos la Sagrada Familia, símbolo indiscutible de la capital catalana. La Sagrada Familia comenzó a construirse en 1882, pero aún no está terminada. Te impresionará su original arquitectura modernista, salida directamente de la mente del genial Gaudí.
Pero hay muchas otras cosas que ver en Barcelona, como otras creaciones de Gaudí como el Parc Güell, la Casa Batlló y la Casa Milà, el Barrio Gótico, con sus antiguas calles y numerosas tiendas, La Rambla, un animado bulevar peatonal, y la Barceloneta, el barrio costero de la ciudad.

2. Lisboa: una ciudad sin igual
Otro destino especialmente apreciado por los españoles desde hace varios años, Lisboa es más atractiva que nunca en 2024. Con su rica historia y su imaginación poética, la capital portuguesa alberga mil tesoros que te dejarán sin aliento. Hay varios lugares imprescindibles en la ciudad, como el barrio de Belém, con su Torre y su monasterio jerónimo, la Alfama, con sus callejuelas empinadas y su inimitable tranvía, y la Baixa, con sus animadas calles y sus numerosas tiendas…
Pero, sobre todo, visitar Lisboa es una experiencia única. La ciudad tiene personalidad propia: la belleza y la melancolía portuguesas nunca están lejos, como demuestran los ecos del fado que se escuchan en las esquinas. El sentido de la aventura, el espíritu de conquista y la nostalgia de la gloria pasada se perciben al contemplar el paso de los barcos por el Tajo. Visitar Lisboa es descubrir un mundo a la vez cercano y extrañamente lejano. Si quieres descubrir la ciudad bajo otro prisma, aquí te dejamos nuestro artículo sobre qué ver en la Lisboa alternativa.

3. Praga: la joya de Europa Central
Digámoslo en pocas palabras: Praga es una de las ciudades más bellas del mundo. Capital de la República Checa, situada en la región de Bohemia, la ciudad está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y tiene un encanto propio. Probablemente ya habrás visto fotografías del Puente de Carlos, el corazón palpitante de la ciudad, que salva el Moldava con una elegancia enloquecida… Todos los días del año, a todas horas, hay algo que hacer en el Puente de Carlos.
De camino a Praga, también tendrás la oportunidad de visitar el castillo, este increíble coloso de piedra situado en lo alto de la colina de Hradčany. Contrasta con el Palacio Lobkowicz, un magnífico edificio barroco, todo finura y delicadeza. Visitar Praga también significa dedicar tiempo a pasear por las calles de la Ciudad Vieja, sobre todo por el barrio judío, y toparse con innumerables monumentos históricos como el Reloj Astronómico y decenas de iglesias.

4. Dublín: cultura, naturaleza y arte de vivir
Pasemos a Dublín, otra ciudad con un fuerte carácter. Todos tenemos en mente las calles de la capital irlandesa con sus pubs, restaurantes, música y fiestas… ¡La imagen no engaña! Cuando vayas a Dublín, tendrás acceso a toda una serie de placeres. Pintas de cerveza en Temple Bar, visitas al Museo del Whisky y a la Guinness Storehouse, fish and chips, guisos… Los bon vivants se sienten aquí como en casa.
Dublín es también una ciudad rica en historia, como demuestran su castillo, sus dos catedrales, la prisión de Kilmainham y el Trinity College. La naturaleza también está muy presente en la ciudad y sus alrededores. Dublín alberga el Phoenix Park, uno de los parques urbanos más grandes del mundo, donde los ciervos seguirán campando a sus anchas en 2024. Dublín es también una ciudad costera, con fácil acceso a magníficos acantilados.

5. Milán: ¡la bella ciudad italiana tiene el viento a favor!
Conocida sobre todo por sus estrechos vínculos con el mundo de la moda y el lujo, Milán es una ciudad con muchas otras bazas. Hay que decir que la capital de Lombardía ocupa una posición central en Italia desde hace varios siglos… Esto se percibe al pasear por las calles de la ciudad y visitar sus numerosos monumentos. El Duomo, es decir, la catedral, sigue ocupando un lugar en Milán y en el corazón de sus habitantes… Es muy interesante pasear por el casco histórico alrededor de la catedral, o por otros barrios como Navigli y sus canales.
La ciudad también atrae a los amantes del arte. La Pinacoteca es simplemente increíble… Y Milán alberga una de las obras de arte más famosas del mundo: ¡La Última Cena de Leonardo da Vinci, pintada en una de las paredes de una pequeña iglesia! De hecho, te hablábamos más en extenso sobre ella en nuestro artículo sobre dónde ver los cuadros de Leonardo da Vinci alrededor del mundo.

6. Budapest: un verano cultureta y festivalero
Budapest pasa por ser una ciudad centroeuropea al uso, aunque en verano puede reservar más de una sorpresa. La primera es su ambiente festivalero, capitalizado sobre todo por su famoso festival Sziget. Significa “isla” y es bastante descriptivo, dado que los conciertos tienen lugar en una de las islas del Danubio. Por lo demás, todas las bellezas de la capital húngara están ahí para ser contempladas. Te recomendamos la parte de Buda, con su famoso Bastión de los Pescadores, aunque Pest también te reserva grandes lugares. Por ejemplo, la Avenida Andrássy, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y el fastuoso Parlamento que se alza orgulloso frente a su reflejo en el Danubio.
Asimismo, Budapest aprovecha su condición de ciudad termal para abrir en verano sus piscinas al aire libre. Así que, si deseas un poco de remojo, también podrás llevarlo a cabo. Para más información sobre las posibilidades del estío en esta ciudad, te aconsejamos el artículo sobre qué hacer en Budapest en verano.

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