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¡Algunos consejos para visitar una sinagoga sin dar el cante!

Junto con la cultura grecorromana, la judía ha sido una de las grandes influencias en la civilización europea. Sobre todo a partir de la diáspora, cuando se diseminaron por el mundo entero organizando sus comunidades y erigiendo en muchos casos algunos de los templos más bonitos que se conocen. Sin embargo, dados los avatares históricos -muchas veces luctuosos- del pueblo judío, es habitual que su religión y costumbres no nos sean muy familiares. Por esta razón, puede ocurrir que tras reservar tus vuelos a Budapest (o a Praga, o Cracovia) y plantarte en la puerta de sus impresionantes sinagogas, te asalten las dudas sobre cómo proceder en su interior. Para cuando se presente esta situación, ¡mucha atención a nuestros consejos!

Indumentaria

Como suele ser habitual en todas las religiones, al templo no se puede entrar de cualquier manera. Existen unas normas en cuanto a la vestimenta y al decoro que es necesario respetar. El judaísmo, en este sentido, no se diferencia mucho de los demás credos: la vestimenta adecuada es la que menos partes del cuerpo deja destapadas. Por ejemplo, no es recomendable que acudas a la sinagoga con pantalones cortos o, si eres mujer, en minifalda o enseñando los hombros. De todos modos, en muchas sinagogas,especialmente las más turísticas, se provee a los visitantes de un trapo o una pequeña mantilla para cubrirse.

La indumentaria a la hora de visitar una sinagoga.

Kipá

Es probablemente el elemento más reconocible y popular del judaísmo. Su uso es obligatorio para los varones al entrar en una sinagoga, incluso si es para una visita turística y no para participar en la celebración. Si la sinagoga es un monumento que atrae turistas, muy probablemente la kipá te será entregada antes de entrar. Eso sí, si vas a entrar en una sinagoga de espontáneo, mejor que lleves contigo un kipá. Para los hebreos el ponerse sombrero es señal de respeto. Y de respeto divino, dado que las enseñanzas talmúdicas conciben el cubrirse con un sombrero como el reconocimiento de que dios está por encima de nosotros. Sobre todo recuerda que, tanto si entras como visitante turístico o como espontáneo, no te puedes quitar el kipá en ningún momento.

Kipá, elemento imprescindible al visitar una sinagoga.

No des la espalda al Arón Kodesh

El Arón Kodesh, también llamado Hejal, es un pequeño armario, por lo habitual ricamente ornamentado, que guarda los pergaminos de la Torá. Esta recámara suele ubicarse en la pared del templo que mira a Jerusalén, por lo que, aun sin estar familiarizado con el judaísmo, podrás reconocerla. Es muy aconsejable que no des la espalda al Arón Kodesh; si bien no es una prohibición explícita, es una señal de respeto muy conveniente que te evitará el ofender a un fiel especialmente observante.

El Arón Kodesh de una sinagoga.

Mucha atención a los libros sagrados

Dada la belleza del rito hebreo, no sería muy extraño que, al entrar en la sinagoga, quisieras sentarte en uno de los bancos a contemplar la celebración. Es posible que haya libros sagrados que puedas tomar para seguir el rito o meditar en su transcurso. Si decides tomarlos, ten en cuenta que existe una norma para apilarlos. Así, si tomas un Jumash (una Biblia) y un Sidur, no olvides que, a la hora de colocarlos, el primero ha de ponerse siempre sobre el segundo. Asimismo, ningún libro laico puede colocarse sobre un libro sagrado, por lo que no coloques tu guía turística sobre la Biblia o el Libro de Oraciones. Tampoco es aconsejable que coloques los libros sobre el banco cuando estés sentado: que estos libros estén al mismo nivel que tus posaderas es señal de irreverencia. Mejor será tenerlos en tus manos. Y, si por algún casual, se te cae alguno al suelo, tras recogerlos está bien visto besarlos.

Cómo colocar los libros sagrados en una sinagoga.

El amor de madre o padre, mejor fuera

La Sinagoga se concibe como un espacio de oración a donde los fieles acuden a expresar su amor por Dios. Es, por tanto, una irreverencia el besar a los niños, dado que simbólicamente puede parecer que ellos están acaparando el amor que en una sinagoga debemos brindar en exclusiva a la deidad. Por esta razón, si visitas una sinagoga con tus hijos, conviene que no muestres efusiones de afecto y que esperes a salir del templo para comértelos a besos.

Visitar una sinagoga con niños.

No uses la sinagoga como atajo

No es que sea una idea muy habitual, pero puede ocurrir si se nos va el santo al cielo. Es signo de poco respeto el entrar en una sinagoga para salir por otra puerta, como si cruzáramos el templo con el fin de ahorrarnos unos pasos. Algunos fieles, de querer hacerlo, antes de atajar rezan una plegaria para no ofender a lo sagrado del lugar. Sin embargo, si no eres creyente, lo mejor es optar por el camino más largo.

Cómo visitar una sinagoga.

 

IMG: iStock, Wikipedia.

 


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