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¡Nos vamos de tapas por la capital mundial del tapeo!

Ya hemos ido de compras por la Gran Vía, y visto Las Meninas en el Prado. También nos hemos relajado en el césped del Retiro y hecho unas fotos en el Palacio Real. Ahora le toca el turno al buen comer y beber. Lo que en Madrid viene siendo el tapeo. Estamos, de hecho, en una de las mejores ciudades para hacerlo. Y es que en la capital de España están algunas de las rutas de tapas más extensas e intensas del país. Bocatas de calamares, huevos fritos, croquetas, buñuelos de bacalao… Te mostramos las más interesantes.

La Latina

No se puede empezar por otro sitio que no sea La Latina. Ese entramado de calles en lo que se ha venido a denominar «El Madrid de los Austrias». Una zona en la que no faltan monumentos de interés como y calles recoletas. Tampoco plazas míticas como la de la Cebada, la Paja o los Carros. Aunque La Latina tiene fama de ser una zona de precios no muy económicos (lo cual es verdad), siempre es un lugar adecuado para comenzar la ruta de tapas. Sobre todo por lo animado de su ambiente. Y también la frecuencia con la que las celebrities se dejan caer por sus calles. En fin, que, desde muchos puntos de vista, es el Madrid fetén.

La Latina (Madrid)

Una buena manera de comenzar la ruta es dejándose caer por el Mercado de la Cebada. O por las posadas de la Cava Baja, la calle que conecta Plaza Mayor con La Latina. Algunos de sus locales presentan cierto toque para guiris, pero en todo caso, son muy recomendables. Cabría destacar algunos de ellos. Para unos huevos fritos, nada mejor como Los Huevos de Lucio. Un restaurante vinculado con la famosa Casa Lucio, aunque con un enfoque más tapero y económico. Pero si lo que quieres son croquetas y pinchos de tortilla, lo mejor es visitar El Pez Tortilla. Y, en fin, si optas por algo más tradicional, como los bocatas de calamares, estás al lado de la Plaza Mayor. Un espacio mítico para esta especialidad tan, tan castiza.

Plaza Mayor de Madrid

Centro

Muy cerca de la La Latina nos encontramos con la zona más conocida como Centro. Esencialmente se refiere a los bares y locales ubicados en el área de Plaza del Sol y calles aledañas al Teatro Real y el Palacio Real. Lugares, como puedes imaginarte, abarrotados día y noche, pero que puede ser una gran manera de tomarle el pulso a la vida tapera de la capital. Porque ir de tapeo no es sólo comer y beber, sino también disfrutar de un ambiente animado como pocos.

Mortadelo y Filemón en el Eurobaskekt

En este sentido, no estaría mal comenzar por Casa Labra (Calle Tetúan, 12). Muy cerca del Corte Inglés de Calle Preciados. Allí podrás degustar algunos de los buñuelos de bacalao más impresionantes del universo. Además, es un local con mucho sabor, también histórico. Pues cuentan que entre sus paredes se fundó en el siglo XIX el PSOE. Aunque, si en estos momentos, lo que más te interesa sobre Historia es saber qué local es uno de los más antiguos y consolidados en tapeo, date un salto a El Anciano Rey de los Vinos (Calle Bailén, 19). Un lugar fundado en 1909 con unas vistas privilegiadas a la Catedral. Allí, además de sus vinos y vermuts, podrás degustar unos buenos callos a la madrileña entre un sinfín de especialidades.

Barrio de las Letras

Sin movernos del distrito centro, ahora nos encaminamos hacia otro de los epicentros del tapeo madrileño. El conocido como Barrio de las Letras; el cual, a efectos prácticos, no es más que las calles que se extienden en torno a la Calle Huertas. Los especialistas en castizología aseguran que en la Glorieta de Carlos V se encuentra uno de los mejores sitios para comer un bocata de calamares: El Brillante. Un lugar de lo más auténtico y castizo donde no verás amaneramientos guiris.

Aunque ya que estamos en el corazón del Madrid literario, ¿qué tal si nos vamos al Quevedo? Ubicado en la Calle Quevedo número 7, según algunos, en el edificio donde vivió de alquiler Góngora. Se trata de un lugar espectacular para disfrutar de una tapa tradicional, bien un pincho de tortilla, o unas bravas. Aunque también se puede comer algo más intenso, como un cocido madrileño.

Aunque, sin duda, la mejor combinación de bravas y literatura está en Las Bravas del Callejón del Gato (Calle de Álvarez Gato, 3). Célebre calle, inmortalizada por Luces de Bohemia de Valle Inclán. De hecho, en su interior existe una referencia a la obra del escritor gallego. Los cristales rotos que para Valle Inclán eran la base de su obra literaria: la deformación de la realidad. Pero si tienes el estómago demasiado vacío como para caer en estas consideraciones poéticas, lo mejor es que pidas una buena ración de patatas bravas. O también un pincho de tortilla o pulpo a la gallega. ¡Hay de todo!

Zona de la calle Ponzano

Ubicada en pleno distrito de Chamberí, es una de las calles que viene sonando con más fuerza en la noche madrileña desde hace unos años. De hecho, en ella te encontrarás a los madrileños más castizos que saben bien dónde ir a buscar el mejor ambiente lejos de la atmósfera guiri que predomina en el centro. Si eres un amante de la tortilla, no puedes perderte Etiqueta Negra (Calle Alonso Cano, 22). De patatas, con chorizo, con queso de cabrales… ¡tú eliges!

Gambas rebozadas

Si te apetece algo más relacionado con el mar, como, por ejemplo, gambas o boquerones, te aconsejamos El Fide (Calle Ponzano, 8). Y, en fin, si lo que quieres es una inmersión en lo más castizo, nada mejor que El Doble (Calle José Abascal, 16) . Un lugar donde lo castizo comienza por su decoración tradicional en azulejos y termina en su manera de tirar la caña (la cerveza, queremos decir, aunque ¿quién sabe?).

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