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  •   7 min lectura

 Te mostramos 10 de las películas inspiradas por algunas de las más bonitas ciudades del mundo.

Hace un tiempo os mostrábamos las 10 mejores road-movies. Hoy le toca el turno a otra selección de cine: el de las ciudades más cinematográficas del mundo. 10 películas en las que las urbes son un personaje más, casi el protagonista principal. O también films en los que el tema principal es la ciudad y su historia. Si eres especialmente fan de una, puede ser una buena idea planificar tu próximo viaje para visitarla (o revisitarla) y revivir así tu película favorita fotograma a fotograma.

Roma: La gran belleza (Paolo Sorrentino)

Película de Paolo Sorrentino estrenada en 2014 y que cosechó todo lo cosechable: el premio BAFTA, el Globo de Oro, el Goya, el Óscar… Todos a la mejor película extranjera. Aunque sobre todo, esta película se ganó el favor de la crítica y el público hasta tal punto que se ha instalado en el imaginario colectivo como la película romana por excelencia, tal vez por detrás de la mítica La Dolce Vita de Fellini (y quizás de Vacaciones en Roma). De hecho, Sorrentino juega con esta referencia: su protagonista bien podría ser el envejecido Marcello de la película felliniana.

Películas_La Gran Belleza

En La Gran Belleza Roma aparece como una ciudad que lo da todo pero en cuyo batiburrillo es difícil encontrarse a uno mismo. No es la única dicotomía que presenta la Ciudad Eterna: urbe tradicionalmente de exceso y espiritualidad, de lo moderno y de lo antiguo, de lo vulgar y lo elevado… Una ciudad-poliedro que la película aborda de un modo que no olvidarás.

 

Berlín: Cielo sobre Berlín (Wim Wenders)

Película de los años 80 que es hoy un auténtico film de culto. Y algo más que una película donde la ciudad es protagonista. En Cielo sobre Berlín el tema de la película es Berlín. Una reflexión sobre la historia de Alemania a través de la destruida y reconstruida ciudad.

La película tiene tintes de fábula dado que nos presenta una historia que juega entre la realidad y la ficción: sus protagonistas son ángeles que pueden oír los pensamientos de las personas, pero son incapaces de comunicarse con ellos. Un juego que recibe una vuelta de tuerca más con la aparición de Peter Falk (el actor de Colombo) interpretándose a sí mismo.

Cielo sobre Berlín

En definitiva un film que, como salta a la vista, no es especialmente accesible; sin embargo, dejarse cautivar por él tiene recompensa: la sensación de belleza y melancolía que deja al espectador es de esos logros que pocas películas consiguen. Y para muestra, un botón:

 

Los Ángeles: El gran Lebowski (hermanos Coen)

El Nota, The Dude, en definitiva lo que en Norteamérica se conoce como un loser y en España como un tirao: ese es Lebowski. Todo comienza con unos matones que le confunden con un pez gordo de su mismo apellido. Al darse cuenta de la confusión se van de su casa pero dejándole un “regalito” en su alfombra. Ni corto ni perezoso, El Nota se presenta en la casa del millonario Lebowski para exigir una alfombra nueva.

A partir de ahí, se inicia una trama llena de malentendidos, equívocos y confusiones de identidad con asesinato incluido. Una comedia diferente, gamberra y que es hoy en día una película de culto por derecho propio.

 

Tokio: Lost in translation (Sofia Coppola)

No parece una ocurrencia que uno de los mejores relatos de los últimos años sobre la incomunicación y la deshumanización de las relaciones se ambiente en Tokio. Su pareja protagonista, Bill Murray y Scarlett Johansson, es uno de los mayores atractivos de esta película. Dos personas, cada uno con sus situación especial -él un actor amargado, ella una joven desorientada- que se encuentran casualmente en Tokio.

Allí, en una ciudad de nadie, encontrarán una conexión especial: la de sentirse desconectados con todo… y hasta aquí puedo leer. Mejor es que la veas si no lo has hecho ya: seguramente no te arrepentirás

 

Nueva York: Manhattan (Woody Allen)

Woody Allen firma con esta película uno de los cantos más recordados a Nueva York. La trama viene a conjugar lo acostumbrado en sus películas: individuos inseguros, angustias existenciales en la clase media alta neoyorquina, equívocos amorosos y referencias a Ingmar Bergman.

Puente de Manhattan

Sin embargo, la ciudad de Nueva York se sitúa como un personaje más, tal vez el protagonista. Filmada con en un cuidado y hermoso blanco y negro, tal vez sea la película que ha brindado mejores y más bonitas imágenes de esta gran urbe.

 

Toledo: Tristana (Luis Buñuel)

Película estrenada en 1970, se trata de la segunda adaptación de Buñuel de una novela de Galdós, tras la afamada Nazarín. Sin embargo, no es una adaptación fiel, puesto que Buñuel no dudó en dar rienda suelta a su imaginación, a menudo muy oscura. La película nos cuenta las peripecias de Don Lope, un seductor de provincias venido a menos, con Tristana, una joven a la que toma por amante.

Tristana, de Luis Buñuel

Esta relación se verá alterada por multitud de sucesos a cada cual más perturbador: infidelidades, amputaciones, sueños en los que la cabeza de Lope es el badajo de una campana… En definitiva, Buñuel 100%. Por cierto, para el recuerdo queda el tándem interpretativo formado por Fernando Rey y Catherine Deneuve. Y, por supuesto, la belleza de Toledo, una ciudad que, como queda demostrado, puede ser muy cinematográfica.

 

San Francisco: Vértigo (Alfred Hitchcock)

Clásico, reclásico y requeteclásico del cine. Como diría Garci: apabullante. Y, en fin, ¿qué decir de esta película que no se haya dicho ya? Considerada como una de las mejores películas de Alfred Hitchcock, es especialmente recordada por las imágenes de San Francisco: su puente, las casitas de Alamo Square, sus grandes avenidas… e incluso las haciendas de su herencia colonial española.

Un escenario muy adecuado para ambientar esta historia de pasión y obsesión, de realidad y ficción. Cóctel en el que no podemos dejar fuera la pareja protagonista, James Stewart y Kim Novak. Especialmente recordada es la escena al lado del puente de San Francisco. ¡¡¡Madeleine!!!

 

París: Amélie (Jean-Pierre Jeunet)

¿Quién no conoce a Amélie? La película sigue las aventuras y desventuras de Amélie Poulain, una joven que se propone ayudar a todas aquellas personas a su alrededor que lo necesitan: un viejo gruñón peleado con la Humanidad, un proyecto de escritor que se niega a reconocer su mediocridad, su padre, a quien invade una atonía existencial cada vez más profunda… Y muchos otros.

La película se presenta como una fábula, repleta de detalles y colores que parecen sacados de un sueño infantil: efectos especiales sorprendentes y una estética barroca y deslumbrante. Y para completar París: la ciudad de los sueños por excelencia.

Fotograma de Amelie

Viena: El tercer hombre (Carol Reed)

 Un clásico indiscutible. Tan buena por su planteamiento y ejecución que las malas lenguas dicen que su director, Carol Reed, se dejó aconsejar más allá de lo confesable por uno de los actores que participaban, un tal Orson Welles. Y lo cierto es que razones de sospecha no faltan. La estética, tenebrosa y expresionista, es muy deudora a lo que Orson Welles ya puso en práctica con Ciudadano Kane.

Una puesta en escena que, por cierto, a pesar de sus sombras y oscuridades es brillante en su concepción. De hecho, nos da una imagen de la Viena de posguerra torturada y oscura, muy lejana de las típicas estampas imperiales, blancas e impolutas (¿insípidas?) de la ciudad a las que estamos acostumbrados.

Fotograma de El Tercer Hombre

Este escenario amenazante y quebrado en sombras y figuras en penumbra es la ambientación perfecta para lo que plantea una película: la investigación de una muerte al más puro estilo cine negro. Aunque no sea del todo cine negro. ¿O sí? En fin, lo dejamos en el aire para que opines tú. Eso sí, no nos resistimos a compartir la música, un tema que a buen seguro te sonará bastante.

 

Madrid: El día de la bestia (Álex de la Iglesia)

Película que en su día gozó de mucho éxito. No nos extraña dada la interesante combinación que propone: un abundante acervo de referencias a la cultura popular tomadas básicamente de la serie B norteamericana, mezclado con un cómico costumbrismo casticista. Un cóctel arriesgado pero que funcionó y de qué manera. De hecho, cómo no recordar la célebre escena en la que el Padre Ángel espera la llegada del Anticristo frente a las Torres Kio.

Fotograma de El Día de la Bestia

Y cómo no, la escena rodada en el edificio Carrión en Callao, famoso por su anuncio de tónica. En definitiva: satánica, hilarante, perturbadora, irreverente y muy nuestra.

 

 

 IMG: Fotogramas extraídos de las películas y Youtube.

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