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El Magazine del Viajero
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Cómo disfrutar de los inacabables encantos a la vibrante capital aragonesa.

Fundada en el año 14 a.C, Zaragoza es una ciudad antigua y muestra viviente de aquel dicho según el cual quien tuvo, retuvo. Caesaragusta, Saraqusta, Zaragoza y «Zaragón», como la denominan hoy en día algunos debido a que concentra buena parte de la población de la región, han sido los diferentes nombres de la ciudad a lo largo de su dilatada historia. Hoy es la capital de Aragón, una ciudad coqueta y vibrante de alrededor de 650.000 habitantes. Durante mucho tiempo se la llamó la «Florencia hispana» dada la apabullante herencia arquitectónica y artística, hoy desgraciadamente mitigada a causa de la Guerra de Independencia. Sin embargo, sigue siendo una ciudad con mucho que ver. ¡Anímate a descubrirla! Para conocer sus interesantes alrededores te aconsejamos nuestro artículo sobre qué ver y hacer en los alrededores de Zaragoza. Y, si quieres más Aragón, aquí te dejamos el artículo sobre qué ver y hacer en Teruel, declarada Patrimonio de la Humanidad.

Basílica del Pilar

La Catedral-Basílica del Pilar es un templo singular no sólo en el conjunto de España sino de toda la Cristiandad. Y es que podría tratarse del primer templo de advocación mariana de la historia. Un punto muy discutido que, sea como sea, no resta ni suma un ápice de belleza a este templo. Iniciado en el siglo IX, fue con el tiempo enriqueciéndose con diversos estilos, desde el mudéjar hasta el barroco, estilo este último con el que luce orgullosa hasta el día de hoy. No es necesario subrayar su majestuosidad, dado que es algo que salta a la vista (sobre todo al ser contemplada desde el Puente de Piedra), pero sí vale la pena mencionar la exuberancia de su interior. De hecho, en él podrás admirar dos frescos de Goya, el pintor mañico por excelencia.

La Basílica del Pilar, en Zaragoza

Catedral del Salvador

Tambien denominada como La Seo, se trata de una construcción iniciada en el siglo XI en el espacio donde antes se erigía la mezquita y, mucho antes, el foro romano. Con el tiempo ha ido recibiendo diferentes modificaciones, de tal modo que hoy podemos rastrear en ella influencias románicas, góticas, mudéjares, renacentistas y barrocas. Casi nada. Probablemente, lo que más llama la atención de ella son las contribuciones mudéjares, muy visibles en algunas partes de sus fachadas exteriores, repletas de decoración perteneciente a este curioso estilo que conjuga tipologías cristianas con métodos constructivos musulmanes. La fachada de prestancia y equilibrio clásicos es bastante posterior; de hecho fue finalizada en 1806. Y, probablemente, lo que más destaca sea su campanario, construido en el siglo XVII con añadidos posteriores del siglo XVIII. Sin embargo, no conviene quedarse en el exterior porque dentro puedes contemplar su famoso cimborrio. Un cimborrio es una forma de cubierta construida con arcos entrecruzados que forma una bóveda estrellada. Una manera de cubrir espacios de probable origen musulmán; aunque, en el momento de su construcción, en el siglo XVI, también se optó por incluir elementos góticos y del incipiente Renacimiento.

Vista del cimborrio de La Seo de Zaragoza

Aljafería

Probablemente, junto con la Mezquita de Córdoba y la Alhambra de Granada, la Aljafería es el monumento más destacado de la herencia musulmana en España. Construida en el siglo XI como residencia real de los reyes de la taifa de Saraqusta, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y no es para menos, dadas las bellezas que, al igual que lo que ocurre con la Alhambra y la Mezquita, no son tanto exteriores sino que se concentra en su exuberante interior. Y es que la decoración que presenta es de una fantasía insuperable, especialmente en el Salón Dorado. Cuenta también con espacios abiertos que, como el Patio de Santa Isabel, es tan hermoso y ameno que nada tiene que envidiar a los patios de la Alhambra. En definitiva, una visita que no puedes dejar pasar si visitas Zaragoza.

La Aljafería de Zaragoza

Plaza del Pilar

La Plaza del Pilar es el espacio más significado de la ciudad, literalmente su escaparate, pues a ella dan muchos de los monumentos que, como la propia Basílica-Catedral, la Lonja, el Ayuntamiento o la Seo son icónicos de Zaragoza. Se trata de una plaza tan enorme que en ella también tienen cabida el Monumento a Goya y la Fuente de la Hispanidad, una curiosa fuente que, vista desde arriba, presenta la forma de Hispanoamérica. Además, es una buena zona para sentarse a descansar mientras tomas el pulso de esta vibrante ciudad.

Plaza del Pilar, en Zaragoza

La Casa del Deán

Se ubica muy cerca de la catedral; de hecho, una de sus partes está anexa a la Catedral. La otra está algo más espaciada, pero ambas partes quedan unidas por el elegante corredor sustentado por un arco apuntado. Su construcción data de finales del siglo XIII, aunque fue remodelado en el siglo XVI con toques de estilo plateresco. Con la Guerra de Independencia fue casi destruido y lo que vemos hoy es fruto de una reconstrucción de mediados del siglo XX que volvió a lo que tuvo que ser su aspecto con la reforma del siglo XVI. Como ves, es una construcción con el look tan especial que define muchas construcciones zaragozanas. Especial mención al Mirador, con detalles exquisitos de factura plateresca.

Corredor de la Casa del Deán, en Zaragoza

El Tubo

Si después de tanta cultura necesitas descansar y tomarte una tapa, el mejor sitio para hacerlo es el conocido como el Tubo. Se trata de un conjunto de calles del centro histórico atestadas de bares y restaurantes. Las calles que componen este especial enclave zaragozano son  4 de Agosto, Mártires, Libertad, Ossau, Cinegio, Estébanes, Blasón Aragonés, Pino y Plaza Sas. En ellas encontrarás, literalmente de todo. Por cierto, que si quieres aprovechar tu paso por El Tubo para probar las delicias de la ciudad, te aconsejamos especialmente que cates el lomo a la zaragozana, las migas aragonesas, el pollo al chilindrón o el ternasco de Aragón.

Parque Grande José Antonio Labordeta

Se trata de un parque de algo más de 400.000 metros cuadrados inaugurado en 1929 por Miguel Primo de Rivera. Esa es la razón por la que, hasta 2010, este parque se denominó con el nombre de este dictador. Hablamos de un espacio verde de lo más interesante donde abundan los chopos, los plátanos, las palmeras y los fresnos. Además, si eres un aficionado a la botánica, en su interior encontrarás un bonus track: el Jardín Botánico de Zaragoza. Si, en cambio, lo tuyo es dejarte llevar, este parque cumplirá tus expectativas. Pues a tu paso irás descubriendo elementos de gran belleza como la Fuente de la Princesa, el Quiosco de la música y la fuente que magnifica la solemne escultura dedicada a Alfonso I el Batallador, el artífice de la reconquista de Zaragoza.

Fuente y escultura de Alfonso el Batallador en el Parque Grande José Antonio Labordeta en Zaragoza

Mercado central

Aunque si lo que quieres es sumergirte en los olores y sabores de Zaragoza, nada mejor que darte un salto al Mercado Central. Se trata de un edificio construido a finales del siglo XIX en piedra, hierro y vidrio. Una auténtica maravilla arquitectónica que atesora en su interior auténticas delicias culinarias. En él encontrarás de todo: carnes, pescado, verduras, charcutería, pollería e incluso puestos de restauración en donde probar algunas de las especialidades zaragozanas. Si estás decidido a visitarlo, reserva tus vuelos baratos a Zaragoza teniendo en cuenta que su horario de apertura es de 9 y 14 horas por la mañana y de 17:30 y 20 horas de lunes a viernes y entre las 9 y 14:30 horas los sábados.

Mercado central de Zaragoza

Museo Goya

No puedes marcharte de Zaragoza sin presentar tus respetos a uno de los mañicos universales: Francisco de Goya y Lucientes. Puedes aproximarte a su colosal figura a través del Museo Goya ubicado en la calle Espoz y Mina. En su interior podrás conocer más de cerca la obra del pintor, especialmente la serie completa de grabados que tanto han influido en la Historia del Arte. De hecho es el único museo del mundo que presenta todos los grabados de Goya de manera permanente, por lo que vale mucho la pena que no dejes escapar esta visita. Y todo por un precio más que razonable: 6 euros.

Cartuja de Aula Dei

Y, si eres un enamorado de Goya, no puedes dejar pasar una visita a la Cartuja de Aula Dei, ubicada en la carretera que une Montañana con Peñaflor. El monumento, del siglo XVI ya tiene interés en sí mismo. Aunque para los goyescos, lo mejor son los frescos que pintara allí un joven Francisco de Goya. Se trata de once escenas de la vida de la Virgen elaboradas con la técnica del fresco. Fueron pintadas en 1774, en la etapa zaragozana del pintor, antes de instalarse en Madrid y desarrollar el estilo que le haría inmortal. Sin embargo, las pinturas de la iglesia de la Cartuja de Aula Dei son impresionantes y vale mucho la pena verlas. Por cierto, si eres un enamorado de este pintor, aquí te dejamos un artículo donde rastreamos dónde ver las pinturas de Goya a lo largo del mundo.

Interior de la iglesia de la Cartuja de Aula Dei con los frescos de un joven Goya.

La Zaragoza romana

Caesaraugusta fue, sin duda, una de las urbes de la Hispania romana más dinámicas. Todavía hoy es posible hacer una ruta para contemplar los restos de aquella esplendorosa ciudad. Bajo la plaza de La Seo puedes ver los restos que nos han quedado del foro (como apuntamos anteriormente la Catedral fue erigida en su solar). Aunque también vale mucho la pena pasarse por las termas, de las que nos quedan vestigios de piscinas. Puedes verlo en el Museo de las Termas de Caesaraugusta. También queda en pie un tramo de aproximadamente 80 metros de la antigua muralla romana y un teatro que data del siglo I d.C. Por cierto, si quieres descubrir más monumentos como este último, te aconsejamos nuestro artículo sobre los teatros romanos más bonitos de España.

Fragmento de la antigua muralla romana de Zaragoza

Belchite

¿Y por qué no complementar tu visita a Zaragoza con una escapada a sus alrededores? Existen muchas opciones estupendas, aunque te traemos una de las más sobrecogedoras: el pueblo fantasma de Belchite. Se trata de un testimonio vivo de la destrucción de la guerra. Podrás transitar por sus destruidas calles y acceder a sus iglesias de bóvedas derruidas y totalmente abiertas al cielo. Es sólo una opción de escapada; de hecho, hay muchísimas más, como te mostrábamos en este artículo sobre qué ver en los alrededores de Zaragoza. Belchite puede ser una manera de empezar, dado que se encuentra a tan sólo 40 minutos de Zaragoza, aunque puedes diseñar tu itinerario y realizarlo cómodamente con un alquiler de coches en Zaragoza.

Ruinas de Belchite, en la provincia de Zaragoza

IMG: iStock; Wikipedia.


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