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El Magazine del Viajero
  •   6 min lectura

Descubre una ciudad que condensa lo mejor de la región meridional francesa de Occitania.

Verdadera musa para muchos artistas como Georges Brassens o Paul Valéry, Sète, situada en Occitania, alberga uno de los puertos más bellos del Mediterráneo. Salgamos juntos a descubrir esta ciudad marítima con carácter, explorando las cosas que hay que hacer en Sète. ¿Estás listo? Pero antes de empezar te aconsejamos que consultes nuestros artículos sobre otros lugares poco conocidos de nuestro país vecino:

1. Perderse en el centro de la ciudad

Es imposible no caer hechizado con atmósfera tan especial que emana Sète. Te recomendamos un paseo por el centro de la ciudad, por las bonitas plazas sombreadas junto a los canales y por los pequeños restaurantes de pescado y marisco. El look de sus calles es tan meridional, que en ocasiones diríamos que rezuma un ambiente italiano.

Casco viejo de Sète

2. Degustar las especialidades de Sète

Dada la ubicación de Sète, no se puede dejar pasar el probar las sabrosas especialidades de marisco. En los pequeños restaurantes del centro o en la subasta del puerto encontrarás un buen surtido de los mejores productos del mar. No te pierdas los calamares, el besugo, los mejillones o el marisco, ¡todo recién pescado!

3. Visitar los museos de Sète

Fácilmente accesible con un vuelo a Béziers o Montpellier, Sète es un importante centro cultural de la región. Podrás visitar numerosos museos, como el MIAM (Museo Internacional de las Artes Modestas), el Museo de Bellas Artes Paul Valéry, el espacio Georges Brassens, el MaCo (Museo del Cielo Abierto, dedicado al arte callejero) y el CRAC, enteramente dedicado al arte contemporáneo. Como puedes ver, ¡hay para todos los gustos!

4. Disfrutar del paseo de la Corniche

Este encantador paseo marítimo de dos kilómetros de longitud une el centro de la ciudad con el barrio de la Corniche. Ofrece hermosas vistas panorámicas del mar y numerosas instalaciones para disfrutar de la vista a pie, en bicicleta o en patines.

Corniche, en Sète

5. Subir el Monte Saint-Clair

¿Quieres disfrutar de una vista panorámica de Sète? Sube entonces los 175 metros de desnivel para llegar a la cima del Mont Saint-Clair. El paseo se realiza mejor al atardecer para disfrutar de un panorama excepcional de la ciudad, el mar, las lagunas e incluso los Pirineos en la distancia.

Monte Saint Clair, en Sète

6. Asistir a los numerosos festivales de Sète

Si Sète es tan popular es, en parte, también por su efervescencia cultural. A lo largo del año, esta ciudad francesa acoge festivales y otros eventos para todos los públicos. En el programa: las famosas justas náuticas, Sun Sète y sus proyecciones al aire libre o en interiores, Jazz à Sète, Fiest’A Sète y sus músicas del mundo… ¡Sète es una fiesta!

Festivales de Sète

7. Observar aves en la laguna de Thau

Con sus 19,5 kilómetros de longitud, la laguna de Thau es uno de los paisajes emblemáticos de la región de Sète. Se trata de un lugar perfecto para la navegación, el kitesurf, el kayak y el buceo, y sobre todo para la observación de las numerosas aves acuáticas que tienen aquí su hogar, entre las marismas y los lechos de hierba.

Laguna Thau, en Sète

8. Explorar los viñedos de los alrededores

¿Eres aficionado a las rutas enológicas? Entonces pon rumbo desde Sète a los viñedos del Languedoc Roussillon, uno de los más grandes de Francia. Una gran oportunidad para conocer a los pequeños productores de denominaciones mundialmente conocidas como Picpoul de Pinet o Terrasses du Larzac. Por cierto, si eres un enamorado de los destinos vitivinícolas, te aconsejamos que consultes nuestro artículo sobre todo lo que hay que saber sobre el enoturismo.

9. Visitar la capilla de Notre-Dame-de-la-Salette

Construida en el siglo XIX, la capilla de Notre-Dame-de-la-Salette, situada en la cima del monte Saint-Clair, alberga magníficos frescos que relatan la historia de la ciudad. Además, desde la terraza del presbiterio, la vista de la laguna de Thau, las playas, el mar y Sète es impresionante. ¿Te lo vas a perder?

10. Disfrutar de las playas de Sète

Dirígete al oeste de la ciudad para tomar el sol, nadar o pasear por las características playas mediterráneas. Algunas de nuestras favoritas son la playa de la Corniche, la de la Baleine y la del Lazaret.

Playas de Sète

11. Un poco de cultura en el Museo Paul Valéry

Si eres un apasionado de la literatura y más en concreto de la poesía, no puedes dejar pasar una visita al museo de uno de los poetas franceses más importantes del siglo XX y nativo de esta localidad. En él podrás acercarte a su figura mediante grabados, manuscritos e incluso grabaciones de recitales. Además, puedes disfrutar también de su terraza con cafetería. Abre de martes a domingos y la entrada puede adquirirse desde 6 €. Una manera interesante (y económica) de sumergirse en la vida del autor del célebre poema el Cementero Marino. Un cementerio, por cierto, que se ubica en esta misma localidad y que vemos a continuación.

12. El cementerio marino

Un lugar muy especial que, aunque sea un cementerio, no por ello deja de ser menos evocador. Sobre todo porque se ubica en una posición elevada donde puede verse la inmensidad del mar. Además, visitarlo puede ser un gran plan complementario al Museo Paul Valéry. Más que nada porque es allí donde el poeta yace enterrado. Eso sí, no lo busques por su apellido Valéry sino por el apellido Grassi, perteneciente a la familia de su madre.

Cementerio marino en Sete, Francia

13. Un poco de música de George Brassens

Paul Valéry no es la única personalidad ilustre que ha alumbrado esta encantadora localidad occitana. Y es que Sète también puede preciarse de haber sido la cuna del mítico George Brassens, uno de los cantautores de referencia del siglo XX. Y, cómo no, hay un museo para celebrar a este señalado artista. A lo largo de su recorrido podrás contemplar cada etapa de su vida y su creación tanto poética como musical acompañado, eso sí, por una audioguía en la que no faltarán algunos de sus temas. Y todo complementado con la proyección de documentales e incluso de recitales inéditos. Este espacio abre cada día y la entrada puede adquirirse desde 6 €.

Visitar Sète : Información práctica

¿Cuál es la mejor época para ir a Sète?

La mejor época para ir a Sète es de junio a septiembre. Las temperaturas suelen oscilar entre los 21 y los 28 grados durante este periodo y sólo se producen lluvias unos pocos días al mes. En abril, mayo y octubre también hace buen tiempo y hay menos turistas. Eso sí, si te interesa asistir a los festivales que acoge la ciudad, lo mejor es reservar tus vuelos baratos a Montpellier (ciudad a 39 minutos en coche) para volar en verano. Incluso puede ser una buena idea el detenerte unos días para turistear: en este artículo sobre qué ver y hacer en Montpellier te lo contamos todo.

¿Cómo moverse por Sète?

La ciudad de Sète cuenta con varias líneas de autobuses urbanos que permiten desplazarse por la ciudad y sus alrededores. La entrada válida para una hora cuesta 1,30 euros y 0,80 euros para los niños de 5 a 10 años. También hay una tarjeta de 10 billetes por 9,50 euros, una tarjeta semanal por 11 euros y una tarjeta para 21 días por 23 euros. Durante el verano, también hay un barco de transporte en autobús.

¿Cómo alquilar un coche en Sète?

Alquilar un coche en Sète es una buena idea si quieres visitar los lugares imprescindibles de la zona. Si es así, encontrarás fácilmente una agencia de alquiler de coches cerca de la estación de tren de Sète. Si tienes previsto alojarte en Sète, lo mejor es utilizar el transporte público para desplazarse más fácilmente por la ciudad.

 

Fotos: iStock.

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