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El Magazine del Viajero
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Recorremos París deteniéndonos en 8 localizaciones que han ambientado grandes películas.

Si es París la ciudad de los sueños y el amor… ¿cómo no va a ser también una ciudad de película? Motivos tiene de sobra: su extraordinaria belleza, el halo de ciudad única que la rodea, su maravillosa arquitectura… Sin olvidar la fuerte tradición francesa de realizadores y movimientos cinematográficos que ha ambientado en la capital francesa algunos de sus títulos más emblemáticos. Te mostramos algunos de estos espacios. Lugares que puedes conocer en persona gracias a la gran oferta de vuelos baratos a París, muchos de ellos a partir de 34 € el trayecto: como ves poco más que dos entradas de cine y una cubeta de palomitas.

Amelie (Montmartre)

Película que allá por los primeros 2000 fue, como diría el Fary, un melocotonazo. El film, concebido como una encantadora fábula en la que realidad y ficción se anudan y desanudan constantemente, es toda una reivindicación del optimismo y de cierta mirada infantil al mundo. Se desarrolla por los más variopintos escenarios de París, aunque el que más ha trascendido, por su pintoresquismo y belleza, es el barrio de Montmartre.

Amantes del Pont Neuf (Pont Neuf)

Una película casi de culto que escoge el espléndido Pont Neuf para ambientar su peripecia. Y es que en las inmediaciones de este puente transcurre buena parte de la acción, protagonizada por dos personajes, algo especiales que malviven enamorados. Cuando uno de ellos comienza a quedarse ciego, surgirá el dilema: ¿ayudarle y perderlo o seguir viviendo un amor que avanza paralelamente a la ceguera? Es, en definitiva, una trama a que la melancolía del Pont Neuf y las aguas del Sena que bajo él transcurren se adaptan como anillo al dedo.

Soñadores (Cinemathèque)

Mayo del 68, jóvenes con la misma pasión por el cine que por la Revolución… y el típico americano en París que se fascina de las cosas que ocurren en el Viejo Continente. Estos son los ingredientes de una de las más celebradas películas de la carrera de Bertolucci, que en aquel entonces ya se encontraba en franco declive. Uno de los escenarios más icónicos de la película es, a su vez, la icónica Cinemathèque francesa, una auténtica Meca de los cinéfilos.

El jorobado de Notre Dame (Catedral de Notre Dame)

¡Pobre Quasimodo! ¡Cuántos suspiros suyos no fueron ahogados por el repicar de las campanas de Notre Dame! La historia del jorobado de Notre Dame, inspirada en la novela Nuestra Señora de París de Victor Hugo sigue conmoviendo. Y es que lo tiene todo: un pobre jorobado confinado en una catedral, un amor se diría que imposible con una gitanilla, intrigas de poder y, sobre todo, el fastuoso París medieval como telón de fondo.

Al final de la escapada (Campos Elíseos)

¡New York Herald Tribune, New York Herald Tribune…! Si te apasiona la Nouvelle Vague muy probablemente todavía resuene en tu cabeza esta mítica escena de Al final de la escapada. Y con ella la icónica imagen de Jean Seberg (otra americana en París) vendiendo periódicos por los Campos Elíseos bajo la mirada canallita del no menos canalla Michel, interpretado por Jean Paul Belmondo.

Moulin Rouge

Mítico lugar de París, antaño templo de las más suntuosas celebraciones erótico-festivas de la capital (y acaso del mundo) y hoy punto de encuentro más de turistas que de noctámbulos. En los últimos tiempos ha sido recuperado por el exitoso musical Moulin Rouge. Una película que tal vez no pase a la historia pero que es todavía hoy es causa de fatiga entre muchos franceses cuando, tras decir su nacionalidad, algún extranjero le suelta para hacerse el simpático aquello de Voulez-vous coucher avec moi ce soir? Aunque esta picantona pregunta siempre es preferible a otros intentos para hacerse el gracioso en otros idiomas. Y si no que le pregunten a un hispanohablante cuando en la misma situación tiene que soportar los improperios de Pablo Escobar…

El último tango en París (puente Bir Hakeim)

Una mañana nubosa, un hombre en gabardina cuyo comportamiento da un poco de miedito y una joven curiosa por saber qué le pasa. Y, por supuesto, la cámara de Bertolucci, siempre en movimiento, filmando ese momento. Inolvidable comienzo de El último tango en París que ocurre debajo del puente Bir Hakeim. Es uno de los espacios parisinos más emblemáticos de la película, pero hay muchísimos más: París es en este film el personaje que completa ese particular ménage à trois. Y, en fin, qué decir de la película que no sepas ya. Polémica como pocas y causa de éxodos masivos a Perpignan en los años 70, tras su éxito jamás hemos vuelto a ver la mantequilla de la misma manera.

El fantasma de la ópera (Ópera Garnier)

Basada en la novela homónima de Gaston Leroux, se diría que reformula los ingredientes del jorobado de Notre Dame: personaje con deformidad+confinamiento en algún lugar fastuoso+enamoramiento. En este caso la construcción que ambienta la historia no es una catedral sino otro tipo de templo moderno: la Ópera Garnier. Un edificio que destaca por su exuberancia y es uno de los símbolos más reproducidos del parís decimonónico.


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