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El Magazine del Viajero
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Pensar en la India es sumergirse en multitud de colores, en aromas, y también en un exotismo cautivador. País cuna de religiones, de una espiritualidad que ha conquistado medio mundo, de impresionantes templos, de bellos parajes naturales… la India es, sobre todo, exuberancia. Una exuberancia, además, que es inagotable. Como se trata de un país tan colosal, en extensión y población, puede ocurrir que hayas visto unos vuelos baratos a la India y no sepas ni por dónde empezar. Te ofrecemos una guía en la que poder orientarte. Por cierto, en algunos de estos destinos te toparás con algún que otro templo hinduista. Por eso, te aconsejamos nuestros artículos sobre qué hacer y qué no en un templo hinduista y sobre los templos más bonitos de la India.

Agra

Comenzamos la lista por la ciudad que, probablemente, mejor resume lo más conocido de la India. Se ubica en el estado de Uttar Pradesh y es conocida por albergar el Taj Mahal. Pero no sólo eso. También puedes visitar la Torre de la Victoria, en la orilla del río Yamuna. Construida por el emperador mogol Akbar en el siglo XVI y es considerada una de las Siete Maravillas del Mundo. Sin duda, lo que más atraerá tu atención es uno de los edificios más icónicos no sólo de la India sino de todo el mundo: el Taj Mahal. Es un mausoleo construido por el emperador mongol Shah Jahan en memoria de su esposa, Mumtaz Mahal. Es considerado una de las obras más impresionantes de la arquitectura mughal y es una de las Siete Maravillas del Mundo. Tampoco te pierdas el conocido como Jardín de la Mezquita, un jardín público ubicado cerca del Taj Mahal. Y, para terminar de contemplar la herencia mogola de la india (la dinastía musulmana que sojuzgó el país durante siglos) nada como disfrutar de el Jardín de Itmad-ud-Daulah, cerca del río Yamuna.

Taj Mahal iStock

Varanasi (o Benarés)

Otra de las ciudades más icónicas de la India, esta vez de la India más tradicional e hinduista. Y es que a Varanasi van a morir cada año miles de indios. La leyenda lo estipula muy claramente: quien muera en esta ciudad bañada por el río Ganges, podrá evitar la rueda de las reencarnaciones. Es, por tanto, una ciudad sagrada. Acercarte al río Ganges bajando la escalinata te proporcionará una de las vistas de la India más célebres: un atardecer en la ribera de uno de los ríos más místicos del mundo. Te aconsejamos que, una vez realizado, disfrutes de otros encantos. Por ejemplo, del Templo de Sarnath, un templo budista, el Templo de Kashi Vishwanath, uno de los templos hindúes más sagrados, el Templo de Durga, con impresionantes esculturas y el Templo de Bharat Mata. Pero no todo va a ser religión: puedes tomarte un descanso de tanta plegaria en el Mercado de Thatheri Bazaar. Un lugar excelente por sus obras de artesania y por sus platos locales.

Benarés al atardecer

Jaipur

Nos adentramos ahora en el estado de Rajastán, probablemente el que mejor encarna la India más literaria y cinematográfica. Es decir, la de los lujosos rajás, gobernantes cuyas vidas transcurrían entre los más desenfrenados placeres y sutiles lujos. Es por ello que en una de sus ciudades más emblemáticas, Jaipur, encontraremos una gran variedad de encantos. Te aconsejamos el Fuerte de Amber, una fortaleza situada a las afueras de Jaipur, construida por el emperador hindú Raja Man Singh en el siglo XVI. Tampoco puedes perderte la atracción más popular de la ciudad: el Palacio de Hawa Mahal, construido por Sawai Pratap Singh en el siglo XVIII y conocido por su sinfín de ventanas y celosías. Y, para complementar el lujo a “todo tren” de los rajás, nada mejor como el City Palace, otro palacio extraordinario que destaca por sus impresionantes jardines.

El Palacio Rosa de Hawa Mahal en Jaipur (India)

Udaipur

Otra de las maravillas históricas de la India, también en el estado de Rajastán. Al ubicarse en el norte del país, es rica en expresiones culturales de la cultura mogol, que se asentó con especial fuerza en esta región. Probablemente el monumento más importante es el Palacio de la Ciudad, un símbolo del lujo desenfrenado de los rajás. Fue construido por el emperador hindú Maharana Udai Singh II en el siglo XVI. Tampoco podemos dejar de lado el Templo de Jagdish o el Jardín de Saheliyon Ki Bari, destacable por sus exuberantes jardines. Y, muy cerca de Udaipur, en las montañas de Aravalli, puedes disfrutar de otra joya arquitectónica: el Fuerte de Sajjan Garh, construido por Maharana Sajjan Singh en el siglo XIX.

Palacio de la ciudad de Udaipur

Jodhpur

Seguimos en Rajastán, esta vez para detenernos en una de esas ciudades que dan a la India su fama de país exuberante y multicolor. Y es que lo primero que llama la atención de Jodhpur es la tonalidad azul de muchos de sus edificios. Un buen lugar donde apreciar estas panorámicas es la Fortaleza de Mehrangarh, en la cima de la colina de Jodhpur. Lugar desde el que se enseñorea de la cidad desde el siglo XV. Para continuar tu exploración de Jodhpur te aconsejamos que visites el Templo de Jaswant Thada, muy cerca de la fortaleza. Otro lugar impresionante. Y, para tomarle el pulso a la ciudad, te aconsejamos que te dejes pasar por el Mercado de Sardar, un lugar en el que imbuirse de los colores, olores y sabores de la India. Tres cosas, que, por cierto, pueden llegar a ser muy, muy intensas en todos los sentidos.

La fortaleza de Jodhpur y sus casitas azules al atardecer

Darjeeling

Nos vamos ahora a Bengala Occidental, el estado norteño donde se ubica Darjeeling. Allí nos esperan, sobre todo, grandes paisajes humanizados como las plantaciones de té. Y también grandes paisajes de la naturaleza más extrema y exuberante. Nos referimes, cómo no, al Monte Kanchenjunga, la montaña más alta del Himalaya que está a las afueras de la ciudad. No te pierdas tampoco el Jardín de Té, también ubicado a las afueras, especialmente porque es allí donde se ubican algunas de las más hermosas plantaciones de té. Si quieres aprovechar tu estancia para hacer algo de cultureo, Darjeeling te ofrece algunas propuestas arquitectónicas de excepción. Por ejemplo, el Templo de Mahakal o el Templo de Kali, consagrada a la temible diosa india de la muerte. Y, cómo no, siempre habrá tiempo para el callejeo: ¿qué mejor lugar para hacerlo que el Mercado de Chowrasta?

Vistas de Darjeeling con el Himalaya al fondo

Kochi

Nos vamos ahora al sur de la India, en concreto a uno de sus estados sureños con más personalidad: Kerala. Queremos visitar una de las ciudades más cosmopolitas de la India. Un puerto que lleva siendo cosmopolita desde hace más de 500 años. Y es que Kochi comenzó su andadura siendo un puerto con especial presencia de árabes y chinos, que darían paso más tarde a los comerciantes ingleses. Todo ello ha otorgado a Kochi un cierto regusto colonial y exótico que vale mucho la pena. Cosas que no puedes perderte: el Fuerte de la ciudad, el Templo de Sree Poornathrayesa o el Mercado de Mattancherry. Aunque, lo mejor de Kochi son sus vistas al mar al atardecer. ¿La mejor opción? Hacerlo en una de sus playas. Sobre todo en las que podemos ver las famosas redes de pesca chinas, cuyos perfiles en el ocaso pueden ofrecernos unas inolvidables instantáneas.

Redes de pesca chinas en Kochi (India)

Pushkar

No podemos despedir esta lista sin incluir otra ciudad clave en la espiritualidad india. Nos vamos, de nuevo, a Rajastán, para visitar esta ciudad sagrada. Y lo es, en buena parte, por el lago al que se abre la ciudad. Cuenta la leyenda que este lago fue una lágrima de Shiva, por lo que muchos fieles de este dios se desplazan a Pushkar para culminar en la ribera del lago rituales religiosos vinculados con esta deidad. La religión impregna todo Pushkar, por lo que también podrás visitar el Templo de Brahma, el Templo de Raghunath y el Templo de Savitri. Si quieres descansar de tanto fervor, entonces nada como dejarse caer por el Mercado de Pushkar, un lugar en el que podrás probar el bhang lassi. Para nosotros, un yogur líquido; para los shivaístas, la bebida de su dios. En cualquier caso, como siempre que estés en la India, te damos un consejo: muestra especial cuidado a la hora de comprar comida callejera.

Ciudad de Pushkar, en la India


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