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El Magazine del Viajero
  •   4 min lectura

Nos internamos por las oscuridades de algunos lugares del mundo que «da cosica» visitar.

Desde la infancia que sabemos que lo terrorífico es también atrayente y seductor. ¿Quién no se ha muerto de las ganas de entrar en el túnel del terror aún sabiendo que lo iba a pasar mal? ¿Cuántas películas de terror no habremos visto totalmente pálidos pero sin querer a cambiar de canal? La misma sensación ambivalente se experimenta a visitar estos lugares aterradores diseminados a lo largo de todo el mundo. ¿Te atreves?

La Isla de las Muñecas (México)

En los canales de Xochimilco, en plena Ciudad de México, se encuentra esta perturbadora islita de cuyos árboles cuelgan siniestras muñecas. Su presencia allí data de los años 50 y la causa no es menos siniestra: su entonces dueño, Julián Santana, tras el ahogamiento de una joven en las aguas del canal, comenzó a experimentar situaciones sobrenaturales. Presa del terror, se propuso ahuyentar el espíritu de la joven colgando muñecas por toda la isla. No sabemos si tuvo éxito; aunque, dado el interés que despierta este lugar entre los turistas, suponemos que el espíritu de la joven habrá mudado a un lugar menos concurrido.

Isla de las Muñecas (México)

Capilla de los Huesos (Portugal)

¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad! Un lema muy de moda en el siglo XVI cuya concreción arquitectónica más bestia fue esta pequeña capilla anexa a la Iglesia de San Francisco, en la localidad portuguesa de Évora. El visitante puede sospecharlo nada más aproximarse a la entrada, la cual luce la inscripción «Nosotros, los huesos que aquí estamos, por vosotros esperamos». Y no son pocos, por cierto, los huesos que dan la bienvenida: se estima que hasta 5.000 esqueletos fueron necesarios para revestir los muros y las 8 columnas de esta pequeña, pero matona, capilla.

Capilla de los Huesos en Évora (Portugal)

Bomarzo (Italia)

Bomarzo es una pequeña localidad de apenas 2.000 habitantes que cuenta con uno de los espacios más desconcertantes de toda Italia. Se trata del Parque de los Monstruos, un área en la que menudean esculturas grotescas de oscuro significado. Su promotor fue el aristócrata Pierfrancesco Orsini, figura maldita del Renacimiento donde las haya. Se cuenta que era un hombre deforme y jorobado que dedicó su vida a elucubraciones esotéricas y a la magia.  La encontrarás a media hora en coche de Roma, por lo que siempre es una buena excusa para revisitar la capital italiana. Algo a lo que ayuda la gran oferta de vuelos baratos a Roma desde 54 € que ofrecen aerolíneas como Ryanair.

El Parque de los Monstruos en Bomarzo

Belchite (España)

Belchite es aterrador por una razón que salta muy a la vista: la destrucción ocasionada por las guerras. Este pueblo aragonés fue devastado por completo en una de las encarnizadas batallas que tuvieron lugar en la región durante la Guerra Civil. Tras la contienda, se decidió dejar Belchite en ruinas a modo de memorial y construir en sus proximidades Belchite Nuevo. Visitar estas ruinas es siempre una experiencia sobrecogedora, sobre todo porque podemos transitar calles de edificios derruidos, atravesar iglesias de bóvedas derrumbadas y, si ponemos atención, incluso oír psicofonías. Palabra de Iker Jiménez.

Ruinas de Belchite, en la provincia de Zaragoza

Momia del pequeño Zolika (Hungría)

Zolika era el hijo del científico y embalsamador húngaro Lajos Arányi. Un señor especialista en realizar autopsias que, según se cuenta, llegó a crear hasta 3.500 especímenes anatómicos. Cuando su hijo pequeño murió, fue tanto el dolor que lo embalsamó. Algunas historias aseguran que lo tuvo tras una vitrina en su despacho durante gran parte de su vida. Amor de padre. Sea como fuere, contemplar esta momia infantil puede ser una experiencia muy desasosegante. Si te animas a pasarla, puedes ver a Zolika en el Museo de Historia Natural de Budapest.

Momia de Zolika, en Budapest

Magaluf (España)

Un lugar que hay que visitar prevenido. La leyenda cuenta que durante el verano esta localidad mallorquina se llena de seres colorados por la acción del alcohol y de inmisericordes maratones de playa. Algunos aseguran que no pocos de estos visitantes caen del cielo, como si se lanzaran desde los balcones. Al parecer, no de desvanecen con la primera luz del día; a la 1 de la madrugada yacen tan largos como son sobre el asfalto o la arena. ¿Realidad o pura fantasía? Preferimos ponernos gallegos en este punto: no creemos en las meigas, pero haberlas haylas…

Castillo de Moosham (Austria)

Como en una lista de estas características no puede faltar una construcción terrorífica, te traemos el Castillo de Moosham, en Uternberg. Por lo visto, entre sus paredes se llevaron a cabo ejecuciones de brujas y hay quien además asegura que en él residió un hombre lobo. El Castillo de Moosham es, por tanto, todo un museo de los horrores que, por si fuera poco, también tiene fantasmas. ¿Se puede pedir más?

Castillo de Moosham (Austria)

 

IMG: iStock; archiv.magyarmuzeumok.hu

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