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El Magazine del Viajero
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Hoy nos sumergimos en una de las rutas más antiguas de España: la Vía de la Plata.

Hoy nos adentramos en un recorrido turístico que es toda una experiencia paisajística y cultural: la Vía de la Plata. Un recorrido que vertebra el oeste peninsular de sur a norte (o de norte a sur). Aunque existen teorías de que ya era una ruta habitual mucho antes de la llegada de los romanos, fue con ellos que la Vía de la Plata tomó forma definitiva. En un principio consistía en una calzada que conectaba Mérida con Astorga. Un recorrido que bien vale la pena realizar. Sin embargo, lo más espectacular hoy en día es recorrer la carretera nacional N-630. La cual, siguiendo la ruta de la Vía de la Plata, conecta Sevilla con Gijón. Un viaje de 800 kilómetros por los entornos naturales más hermosos del país: desde los amenos paisajes andaluces a los frondosos bosques asturianos pasando por las sobrecogedoras llanuras mesetarias. Sin más preámbulo, comenzamos.

Sevilla

¿Hay algo mejor que comenzar un viaje por Sevilla? La perla de Andalucía supone el mejor escenario para calentar motores (en el caso de que recurras a un alquiler de coches) o engrasar la bici. Antes de ponerse en marcha vale la pena visitar las maravillas hispalenses como su Plaza de España, la Giralda, el Archivo de Indias, los Reales Alcázares, su imponente Catedral… Y también barrios como el de Triana. Aunque si te gusta la cultura, también puedes seguir los pasos de Don Juan, el famoso burlador de Sevilla, que se basó en la figura real de Miguel de Mañara, artífice del Hospital de la Caridad. En fin, un gran número de actividades de las que ya te dábamos cuenta en nuestro artículo sobre qué ver y hacer en Sevilla.

Puente de Triana (Sevilla)Mérida

Tras pasar por localidades de gran encanto como Zafra, recalamos en Mérida. Como dijimos anteriormente, la salida inicial de la famosa calzada romana. Esta herencia se ve claramente en Mérida, especialmente a través de su imponente teatro romano, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Está tan bien conservado que todavía hoy funciona como escenario teatral, sobre todo en el Festival de Teatro Clásico de Mérida que tiene lugar todos los veranos. Una visita imprescindible.

Teatro romano de Mérida

Cáceres

Y de Patrimonio de la Humanidad a Patrimonio de la Humanidad. Y no será la última ciudad, por cierto, con esta declaración de la UNESCO que nos salga al paso en nuestra ruta. Ciudad por la que pasaron romanos, pero también árabes y que gozó de cierto esplendor en el siglo XVI cuando comenzaron a llegar a ella algunos extremeños que hicieron fortuna en el Nuevo Mundo. Es por todo ello que Cáceres presenta una herencia histórica tan apabullante. Te aconsejamos perderte por sus calles y plazas de fuerte sabor medieval, especialmente por su Plaza Mayor y la Plaza de San Jorge, donde luce uno de sus emblemas: la iglesia de San Francisco Javier.

Panorámica de Cáceres

Plasencia

En el norte de Extremadura se encuentra este municipio de apenas 40.000 habitantes que bien merece una parada. Orgullosa ciudad en el pasado, hoy es el vivo reflejo del refrán según el cual «quien tuvo, retuvo». Y es que en Plasencia abundan las pruebas de su antiguo esplendor. Especialmente en su fastuosa Catedral Nueva, en la que trabajaron artistas de la importancia de Diego de Siloé. Y también en sus murallas y en el acueducto romano. Como curiosidad, te aconsejamos que te fijes en la campana de la casa consistorial, en la que se yergue un autómata, símbolo de la ciudad, dando las horas: el abuelo Mayorga.

 

Salamanca

Entramos en Castilla y León para detenernos en una más de las ciudades Patrimonio de la Humanidad que salpican la Ruta Vía de la Plata. Cuna de una de las más antiguas universidades europeas y capital cultural de España durante siglos, Salamanca es todavía una ciudad que conserva esa antigua prestancia. Monumentos como la Catedral Vieja y la Catedral Nueva son un buen ejemplo de ello. Por no hablar de su Plaza de España barroca, una de las más bonitas de España. Además, si te interesa la cultura, en Salamanca podrás conocer más de cerca a las figuras de la Escuela de Salamanca, Fray Luis de León y de Miguel de Unamuno. Y, si eres un amante de la literatura, no pararás: en ella se ambientan obras de la importancia de La Celestina, El Licenciado Vidriera de Cervantes y El Lazarillo de Tormes.

Fachada de la Universidad de Salamanca

Zamora

No se tomó Zamora en una hora, aunque es fácil caer rendido ante esta ciudad aún en menos tiempo. Erigida a orillas del Duero, se trata de una pequeña localidad aunque con mucho que ver. Sin duda, la joya de la corona es su Catedral, inconfundible con su cimborrio decorado con escamas de piedra. La herencia románica de la ciudad es impresionante, por lo que te aconsejamos perderte por su casco histórico. Además, Zamora es sede también de una de las celebraciones de Semana Santa más impresionantes del país. No sólo por la extraordinaria calidad de sus pasos, sino por la atmósfera de severidad y recogimiento que la envuelve. Una experiencia de Semana Santa muy lejana del júbilo y algarabía de Sevilla. En fin, te lo contábamos todo en nuestro artículo sobre qué ver y hacer en Zamora.

Zamora

Astorga

Ya en la provincia de León nos detenemos en una de sus localidades más curiosas: Astorga. Localidad episcopal como muy pronto advertiremos. Sobre todo si observamos lo fastuoso de la fachada barroca de su Catedral. Aunque también nos encontraremos con una sorpresa: el Palacio Episcopal de Gaudí. Una de las pocas obras del arquitecto catalán, que no se prodigó en exceso fuera de Cataluña. Este monumento fue diseñado en la etapa en la que Gaudí estaba más influido por el gótico, por lo que veremos un registro muy diferente a las curvas y contracurvas del Gaudí barcelonés. Sin duda, una gran experiencia artística.

Palacio Episcopal de Astorga

León

Nos dirigimos ahora a la capital de la provincia. León, ciudad pequeña pero con mucho, mucho que ver. No sólo su Catedral, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Uno de los templos originalmente góticos con mayor extensión de vitrales del mundo. Concretamente 1.800 metros cuadrados de vidrieras. Aunque pocas cosas hay como ver las pinturas de la Real Colegiata de San Isidoro de León. Consideradas como la «Capilla Sixtina del Románico». No sólo por su buen estado de conservación sino por representar escenas de la vida cotidiana, concretamente en el ciclo iconográfico dedicado al zodiaco y a los ciclos agrícolas. Encontrarás mucho más que hacer consultando nuestro artículo sobre qué ver y hacer en León.

Exterior de la Catedral de León

Mieres

Entramos ya en Asturias, ¿y qué mejor que hacerlo por Mieres? Una encantadora localidad a orillas del río Caudal que pueblan apenas 23.000 personas. Muy vinculada con el Camino de Santiago, Mieres es una inmersión en todos los encantos que nos brinda la región. Es decir, una naturaleza fastuosa, encanto artístico y una rica gastronomía. Si recorres la Ruta de la Plata en bici, tal vez puedas hacer un parón para disfrutar más detenidamente de una experiencia cicloturista en el Anillo Ciclista de la Montaña Central, en el Alto la Colladiella. Una travesía de 22 kilómetros cruzando paisajes de ensueño.

Gijón

Terminamos el viaje en Gijón, una ciudad a apenas 30 minutos en coche de la capital, Oviedo. Una circunstancia que también facilita que puedas visitar una de las ciudades más impresionantes de España. Sin embargo, Gijón tiene encantos que bien merecen detenerse en ella. Especialmente por sus playas; si lo que te motiva más es una sesión de playeo, no te pierdas la playa de San Lorenzo, desde la cual tendrás unas vistas preciosas de la Iglesia de San Pedro.

Gijón (Asturias)

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